La prevención es el instrumento más útil para luchar contra los embarazos no deseados
Ayer el Congreso dio el primer paso para aprobar la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, tras 25 años de aplicación de la actual normativa. En este tiempo hemos podido comprobar que la ley vigente ha quedado obsoleta y es nuestra responsabilidad mejorarla, un propósito que ha contado con el respaldo de 183 diputados y diputadas en el Parlamento.
Me siento orgullosa de ser ciudadana española y de ser mujer socialista. Ayer abrimos la puerta a que las mujeres cuenten con las garantías jurídicas y profesionales que se merecen, a elegir cuándo quieren ser madres, pero sobre todo a que cuando pasan un trago tan duro, como tener que interrumpir su embarazo, se sientan acompañadas por toda la sociedad. Vaya por delante mi reconocimiento a todas las mujeres que, en vez de juzgar a las que se encontraban en esta situación, han estado a su lado, luchando por mejorar las garantías de la ley.
Quisiera aclarar una vez más, ante los intentos del PP de confundir a la opinión pública, que la reforma de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo es sólo una parte de un todo mucho más grande: la estrategia de salud sexual y reproductiva, que prevé toda una serie de mecanismos de información, educación y prevención, con el objetivo de evitar y reducir el número de embarazos no deseados en España. Por tanto, la interrupción voluntaria del embarazo se considera como el último recurso.
Una Ley, que por cierto, probablemente haya sido una de las más debatidas en mucho tiempo, tras más de un año de trabajo y reflexión, con una subcomisión parlamentaria, una comisión de expertos, reuniones con organizaciones sociales, etc. Un proceso propio de nuestro sistema democrático y del espíritu de transparencia y el talante dialogante de este Gobierno.
Pero en el Congreso hemos vuelto a ver la actitud de unos y de otros. Es lamentable la actitud del PP. En la tribuna hemos visto lo de siempre: de un lado, crispación, insultos y palabras altisonantes; y de otro, hemos visto, con mucho orgullo, razones y argumentos. Una vez más, hemos sido testigos de la incoherencia de un PP que ya votó en contra cuando se aprobó la ley actual y que en sus ocho años de Gobierno no la derogó, a pesar de producirse en esos años 500.000 abortos en nuestro país. Hoy, dicen que esa ley, que tiene 25 años y ha demostrado tener carencias, es buena,… ¿no será que una vez más el PP llega tarde a los avances sociales en España?
Dejemos al PP y a la derecha la crispación y quedémonos los socialistas con la razón, los argumentos y los derechos.
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