Normalización democrática
Ayer por fin, celebramos en la sede de las Cortes Valencianas un acto de normalización democrática. Se desbloqueó el proceso de designación como senadora, que independientemente de quién ocupara ese escaño, nunca debería haber ocurrido y espero que jamás vuelva a ocurrir. Los socialistas por fin, podemos representar a los valencianos y valencianas como se merecen y cumplir la función que nos ha otorgado la Constitución.
No puedo evitar sentir una gran satisfacción y sentido de la responsabilidad por volver a representar la voluntad de los ciudadanos, precisamente en este tiempo difícil que nos ha tocado vivir.
Los que me conocéis bien sabéis que me dejaré la piel para ofrecer a la ciudadanía el mejor servicio público. Porque no basta con proclamar la política con mayúsculas, la que nos acerca a los ciudadanos y ciudadanas dando respuestas a sus problemas e inquietudes. Se trata de llevarla a la práctica, de ejercer la “buena política”, la que merecen los ciudadanos, más aún en un tiempo en el que la ciudadanía mira con escepticismo a la política. Lo haré desde el Senado, como ya lo hice desde el Congreso y desde el Gobierno, con la ilusión propia de quien ama a su tierra y antepone siempre los intereses de los ciudadanos a cualquier otra consideración.
España ha crecido y avanzado en los últimos 30 años apoyándose en la riqueza de su diversidad. El Estado de las autonomías nos ha permitido alcanzar cotas altas de bienestar y ha reducido importantes desigualdades territoriales. Disfrutamos hoy de un alto grado de cohesión social, un valor a preservar, sin menoscabo del desarrollo competencial de cada Comunidad Autónoma.
Desde el Senado, debemos coordinar los diferentes intereses territoriales en el marco de la política nacional, desde el punto de vista de la cooperación institucional, que es más necesaria que nunca para afrontar la nueva fase de la crisis económica, la de la recuperación a partir de un nuevo modelo productivo. Un modelo que genere empleo más estable, que reparta la riqueza generada entre todos de una forma más justa y equitativa, y que respete nuestro entorno. Un modelo posible y necesario, por el que trabajaré, ahora también desde el Senado.
Quiero dar las gracias a todos los que a través de la red, en el blog, en facebook, etc os habéis movilizado para que se pusiera fin a este atropello democrático.
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