Esta semana defendí en el Senado la necesidad de implantar un Peaje Financiero sobre las transacciones financieras especulativas. El objetivo es que quienes provocaron esta crisis contribuyan con una aportación justa y razonable a las cargas que los países, las empresas y los ciudadanos estamos teniendo que soportar.
Una medida difícil, sí, pero no utópica como algunos se empeñan en repetir. También nos llamaban utópicos a los que defendimos el Tribunal Penal Internacional, y lo conseguimos. Y a quienes creímos en una UE fuerte y en un Tratado para todos los países, y también lo conseguimos”.
Se trata de un instrumento que puede contribuir a que la especulación sea menos atractiva y se reduzcan de forma clara las operaciones que ponen en riesgo nuestras economías. Especular saldrá algo más caro y las inversiones productivas que realmente necesitamos serán, comparativamente, más baratas y más atractivas.
Después de mi intervención, la senadora del PP se subió a la tribuna agitando de nuevo “la amenaza” que la implantación de un Peaje Financiero supondría para la recuperación económica. Son argumentos que ya hemos escuchado millones de veces. Aclaremos un par de cosas:
- Este peaje no afectaría a los ciudadanos. Sólo se aplicaría a los profesionales de las finanzas que realizan grandes operaciones con productos financieros y utilizan para ello mecanismos oscuros y sin reglas ni control.
- Tampoco provocaría una “huida del crédito” como no paraba de decir ayer el PP. Ignoran, a conciencia, que en Europa y en otros países del mundo, ya existe la figura del Peaje Financiero y funciona con total normalidad. Dos ejemplos: el Reino Unido, donde comprar acciones cuesta un 0’5% desde 1694 (sí, desde hace más de tres siglos); y 10 de los 27 estados miembros de la UE tienen algún tipo de peaje financiero que funciona con normalidad.
Ahora, a pocos días de la reunión del G20 de Canadá, es necesario que seamos conscientes de que no podemos permitirnos el mayor riesgo que tiene esta crisis: no adoptar las medidas necesarias para que no vuelva a repetirse. Está en juego nuestra capacidad como gobiernos y como representantes políticos para responder a los especuladores y a los mercados sin reglas.
El Peaje Financiero es una de nuestras propuestas para poner coto a los especuladores. Una medida concreta que, entre otras, ayudará a conseguir esa reforma y, con ella, un sistema financiero dinámico, eficaz y responsable.
Tanto el Fondo Monetario Internacional como varios países de la Unión Europea defienden hoy este peaje, aunque hace unos años no fuera así. Los únicos que no se mueven un ápice son los representantes del PP, que representa a la derecha-derecha: el FMI y Angela Merkell les han pasado por la izquierda.



