Como muchos de vosotros y vosotras sabéis, el pasado miércoles defendimos desde el Grupo Socialista en el Senado una moción que hablaba sobre la necesidad de adoptar medidas concretas para afianzar la recuperación económica y conseguir una reforma del sistema financiero internacional. Defendimos, concretamente, solicitar al Gobierno la defensa firme de la implantación de un Peaje Financiero en la próxima reunión del G-20, que se celebrará este mes en Canadá. Una pequeña tasa sobre todas las transacciones financieras, para recaudar fondos que nos ayuden a sobrellevar las injustas cargas que la crisis ha impuesto sobre empresas y ciudadanos, pero también, una forma de reducir la especulación financiera y que los flujos de capital se dirijan hacia aquello que realmente necesitamos: inversiones productivas y generadoras de empleo.
Pues bien, ayer los líderes europeos reunidos en Bruselas acordaron proponer formalmente al G20 de Toronto la adopción de una tasa sobre las transacciones financieras. Pero no solo eso, aprobaron también una tasa a los bancos. Ambas cosas, la tasa sobre las transacciones financieras y la tasa sobre los bancos aparece hoy en los principales periódicos de nuestro país. Dos noticias que, como no puede ser de otra manera son buenas para todos los que la semana pasada votamos a favor del Peaje Financiero en el Senado. Una buena noticia para todos los que venimos defendiendo reformas profundas del sistema, porque si algo hemos aprendido en este tiempo, es que ya nada volverá a ser igual.
El País, titula hoy “Nueva tasa a la banca y a las transacciones financieras” y subraya en el subtítulo que los líderes llevarán la propuesta al G20. Señala también que se ha logrado un acuerdo para sancionar a quienes no reduzcan el déficit, tal y como propuso el Presidente Zapatero al inicio de la presidencia española de la Unión Europea. El diario El Mundo también recoge la noticia y añade que, como proponía nuestro Gobierno, se ha logrado un acuerdo para que se publiquen las pruebas de solvencia de los bancos y desterrar así los rumores malintencionados sobre nuestra solvencia. Y el diario Público, que también recoge la noticia, recalca que la tasa bancaria será aprobada en Europa tanto si la Unión Europea consigue convencer al resto de miembros del G20, como si no.
En definitiva, me siento satisfecha por el hecho de que los líderes europeos, progresistas y conservadores, compartan una misma visión: trabajar para acabar con las especulaciones financieras y apostar porque los flujos de capital se destinen a inversiones productivas y que generen además nuevos puestos de trabajo. Con acuerdos de este tipo afianzamos la recuperación económica y establecemos las bases de un sistema financiero internacional más transparente, más fiable y más justo.



