20 Aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño
Como sabéis, uno de los compromisos que adquirí con la comunidad bloguera fue intentar incorporar al debate en la red una agenda más amplia y más plural que aquella que recogen a diario los medios.
Esa ha sido mi intención en este tiempo, y ésta seguirá siendo mi voluntad, porque considero que la participación directa de los ciudadanos en el debate político a través de la red debe servir para ensanchar la agenda, para sumar diferentes puntos de vista que no siempre encuentran un micrófono o una columna para expresar su opinión, etc.
Pero esta semana tenemos la suerte de que los medios de comunicación no sólo se han hecho eco, sino que están conmemorando como se merece los 20 años de la Convención sobre los Derechos del Niño, un hito que celebramos hoy. Me ha gustado especialmente el reportaje que publicó el país semanal el domingo pasado. “Niños del mundo” un proyecto de El País y Unicef, que como ellos mismo explican, lograron reunir a la fotógrafa Isabel, a cinco periodistas, 19 ONG’s y retratar a cerca de un centenar de niños.
Sus páginas nos trasladan por 20 países del mundo para conocer 20 historias de 20 niños y niñas. Un pasaje extraordinario de impactante realidad, diferencias extravagantes y colores inauditos. Su lectura es más que recomendable. Nos recuerda a todos y todas que, aunque hoy tengamos algunos motivos que celebrar, aún quedan demasiadas barreras enormes por derribar para poder decir que los derechos de la infancia son respetados en el mundo entero.
Los derechos de la infancia no siempre son noticia, es más, demasiadas veces son silenciados en un mundo acomodado como el nuestro. El reportaje del país da luz y voz a esas sombras y silencios provocados. Las historias Victoria, Andréi, Joana, Pamela, Rozi, Mariama, Luis, Evan o de Maine son solo algunos de los relatos que podremos encontrar. Historias que deben ser contadas, que deben leídas, pero sobre todo, que nunca deben ser olvidadas a la hora de diseñar las políticas internacionales.
Mi más sincera enhorabuena a los promotores y autores de este reportaje.
Felicidades también al telediario 2 de RTVE, que ha sido premiado como el mejor informativo del mundo por los ‘TV News Awards’. Felicidades especialmente porque uno de los parámetros que le han hecho ser merecedor de este galardón, ha sido incorporar en la agenda de los medios temas que pocas veces están en ella, como son los derechos de la infancia. Especialmente importante si tenemos en cuenta el servicio público que está ofreciendo nuestra televisión, un servicio que hace tan solo cinco años parecía imposible y que hoy, gracias a la concertación y al esfuerzo de todos ya es una realidad.
Una respuesta equivocada a los problemas: saltarse la barrera del sentido común
Lo que está ocurriendo estos días en nuestro país es lamentable e inadmisible. Llevamos un año afrontando una crisis económica como no habíamos conocido, todos los países trabajando codo con codo por salir adelante, todos los partidos políticos de cada país, en mayor o menor medida, arrimando el hombro, y en España, el principal partido de la oposición, el PP, cruza la raya del sentido común. Tras doce meses de brazos cruzados ante la crisis y de una actividad frenética para descalificarse entre ellos, lanzarse acusaciones, denunciarse en los juzgados unos a otros, supuestos casos de espionaje y corrupción,… en esta semana se les ocurre como respuesta a sus problemas abandonarse y perder el escaso sentido de la responsabilidad política que les quedaba. Es muy grave y no es bueno para nadie.
Cada día que pasa hay un dirigente del PP que pasa la raya del sentido común. Primero fue Camps, el presidente de todos los valencianos y valencianas ha pasado la raya que jamás se puede pasar en política, en sede parlamentaria ante una pregunta de nuestro portavoz parlamentario, lo calificó de asesino. Hace tiempo que había perdido la razón y las razones para seguir al frente del Gobierno. Con esto, esta semana ha perdido además el juicio. Fue curiosa su forma de rectificar, pidiendo perdón, pero intentando hacer ver que todos los políticos somos iguales y decimos las mismas cosas. Los valencianos y valencianas no merecen un presidente del Gobierno que es un peligro para su convivencia.
Pero no ha quedado todo ahí, porque después fue Aguirre, con sus críticas sobre la gestión del secuestro del pesquero Alakrana, un tema muy delicado que exige del esfuerzo y respeto de todos. Tres días han tardado los dirigentes del PP en incumplir su compromiso de responsabilidad y de arrimar el hombro para que los pescadores que están en Somalia vuelvan cuanto antes a casa. No sé si hoy la señora Aguirre iba con zapato plano o con tacón lo que sí se es que precisamente Aguirre y Camps deberían ser muy prudentes porque, hasta donde todos sabemos en este país, una supuesta trama de corrupción que afecta a unos gobiernos y el único espionaje que se está investigando por un juez los tienen precisamente muy cerca Aguirre y Camps.
Es lamentable e increíble que el principal partido de la oposición haya decidido demoler la barrera del sentido común, cruzar la raya que nadie en política debe saltar, la del sentido común y la responsabilidad, la mínima cualidad para estar en política, porque la política no es eso, es un servicio ciudadano, un servicio público y no una piedra en el zapato de todos los españoles. Es incomprensible.
Mientras el Partido Popular decide estos días si vuelve a este lado, a trabajar desde la responsabilidad y la lealtad a los ciudadanos, que esperan mucho más de nosotros y nosotras que semejante espectáculo, los socialistas seguimos dedicando todos nuestros esfuerzos para salir de la crisis, para estar cerca de las personas que peor lo están pasando.
Esta semana, los socialistas seguimos recorriendo cada rincón del país para escuchar y explicar a los ciudadanos, para rendir cuentas sobre nuestra gestión. Estos días he compartido esta tarea con los compañeros de Almenara en Castellón, de Aragón, de Alcorcón en Madrid y ayer en Santander. Gracias a todos y todas.
La seguridad de los internautas está garantizada
Seguramente muchos ciudadanos han sentido la misma confusión al leer hoy las diferentes informaciones publicadas sobre los derechos de los internautas en la UE. Pero el miércoles fue un gran día para los internautas, es decir, para todos los ciudadanos y ciudadanas para los que Internet es una parte de nuestras vidas.
Una Comisión de Conciliación, formada por miembros del Parlamento Europeo y del Consejo, estuvo debatiendo hasta altas horas de la noche acerca de una enmienda que ha generado un fuerte debate en Internet. Se trata de la enmienda 138 del Paquete Telecom. Esta enmienda garantizaba que ningún usuario de Internet pudiera ver cortadas sus comunicaciones por Internet sin un “juicio previo por parte de una autoridad judicial”. Sin embargo esta enmienda sobrepasaba las competencias de la Unión Europea que no puede legislar sobre los sistemas judiciales de los países miembros. Era necesario encontrar una solución.
Y la encontraron. La Comisión de Conciliación consiguió rescatar el espíritu de la enmienda 138, tal y como estaban demandado cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas preocupados por sus derechos. Se redactó un nuevo texto más garantista que el de la enmienda 138, más fuerte y más sólido que el anterior, y que, al mismo tiempo, respeta las competencias de los Estados.
Dicho esto, quiero recordar que los socialistas llevamos mucho tiempo defendiendo los derechos de los internautas en la Unión Europea. Lo demostramos, una vez más, el pasado mes de mayo en una votación en el Parlamento Europeo en la que dijimos “sí” en bloque, a la necesidad de intervención judicial para garantizar los derechos de los internautas. El Partido Popular, desafortunadamente para todos, no puede decir lo mismo: unos votaron a favor de defender los derechos de los ciudadanos, otros en contra e incluso alguno se abstuvo.
Quiero aprovechar para recordar que, frente a todo el ruido que pueda generarse en ocasiones, en el PSOE tenemos un firme compromiso no solo con los derechos de los internautas sino con otras cuestiones cruciales en el desarrollo de Internet. Pienso en el software libre, la neutralidad de la red, la accesibilidad, la lucha contra la brecha digital, el gobierno abierto y la innovación. Nos queda mucho, muchísimo, camino por recorrer pero tenemos un compromiso firme con el futuro. No puede ser de otra manera.
Acto de reincorporación
Desde ayer, 36 compañeros y compañeras, entre ellos Juan Negrín, volvieron a casa, si es que aluna vez no estuvieron en ella. Ayer dimos cumplimiento a uno de los compromisos que adquirimos en el 37 Congreso del PSOE, la rehabilitación de militancia de 36 compañeros que fueron apartados del partido en 1946. Hoy, el tiempo y la historia nos han enseñado que aquella decisión fue un error, algo que nuestro partido ha reconocido y rectifica. Recogemos el testigo de nuestras compañeras y compañeros con el firme compromiso de que cumpliremos sus sueños y continuaremos luchando con la misma determinación, con las mismas ideas y con el mismo coraje. Hemos recuperado una parte de nuestra memoria histórica, una memoria que cuenta ya con 130 años, una historia que no queremos olvidar.
Seguiremos apoyando a los hombres y mujeres que quieren rescatar la verdad, homenajear a quienes defendieron la democracia, buscar en las cunetas a quienes fueron fusilados injusta, indigna e ilegalmente, y reconocer y recuperar nuestra historia.
Los socialistas no necesitamos refundarnos cada año, ni tenemos la necesidad de borrar las huellas de nuestro pasado en un permanente viaje a no se sabe dónde, como hacen algunos. Somos un partido fuerte que no teme mirar al pasado porque estamos orgullosos de él y sabemos adónde va.
Un pasado del que forman parte estos 36 compañeros. En el acto de rehabilitación de militancia tuvimos el honor de poder contar con la presencia de sus familiares, que acudieron a la casa de todos los socialistas para reconocer la labor de sus familiares, como fue el caso de Carmen Negrín, nieta de Juan Negrín. Recorrieron miles de kilómetros en la mayoría de los casos para reconciliar la memoria de sus familiares, para sentir el calor de un partido que ha sabido rectificar.
Un encuentro de emociones y reconocimiento a la labor de 36 hombres y mujeres que jamás dejaron de dar voz a las ideas del socialismo, que sufrieron las injusticias de una guerra que les separó de su tierra y de su partido. Lo expresaba muy bien ayer Carmen Losa, que nos regaló unas notas de razón y sentimiento que nos emocionaron a todos los que estábamos presentes. Unos versos que quiero compartir con todos vosotros y vosotras:
Hay demasiados olvidos.
Demasiadas piedras ocultas,
demasiados
caminos por volver a andar,
para acordarnos,
para no quedarnos solos
en este mundo pagano de ideales,
en el barullo diario de coger un autobús o un tren
que nos lleva siempre al mismo sitio.
No miramos, no nos sorprendemos
cuando pasamos por donde en otro tiempo
florecieron personas y luchas y razones
que dan sentido a lo que hoy somos.
Así que hoy
(precisamente hoy)
me levanto,
hoy nos levantamos
para no perdernos, para encontrarnos,
para no olvidarnos.
Y despertar, después de muchos años
sobre una almohada de injustas telarañas
persistentes y tenaces como chicharras de agosto.
Despertar la memoria dormida,
despertar del sueño del olvido,
desperezar nuestros ojos y nuestros pensamientos.
Y agradecer, hasta siempre, hasta la última gota,
agradecer a aquellos que estuvieron
para que hoy estemos aquí todos nosotros.
Carmen Losa
Yo no viví con vosotros
los tiempos en que nadie se entendía.
Yo no era ni tan siquiera
un proyecto de vida de mis padres.
Yo no corrí, yo no luché,
yo no dejé mis brazos y mis piernas en medio del camino,
Yo vine cuando ya la mesa estaba puesta,
cuando se habían ido los que tuvieron que irse
porque no había sitio para todos,
porque no cabían pensamientos en las calles
y se llegaron a prohibir las amapolas de los campos.
Yo nací con un terrón de azúcar en la boca
y me hablaron de cuando no había pan
y yo no lo creía.
Yo rezaba sin saber al lado de quién tenía que rezar
y estudiaba la historia de los libros
hasta la página en que solo había garabatos desdibujados.
Y me hablaron de guerras fratricidas,
mientras yo disfrutaba de una paz plácidamente impuesta.
Yo estudié política en las aulas, cuando la política era solo una.
Y a pesar de todo
empecé a saber que había una razón
detrás de aquello que no se nos contaba.
Que había que encontrar las diferencias,
como en dos dibujos aparentemente iguales
en los pasatiempos de un periódico.
Y ahí estaban, lo sabía,
era cuestión de mirar, de seguir buscando.
Ahí estaban los nombres y apellidos,
ahí estaban las vidas y las muertes.
Y las familias y los amigos
y las palabras escritas y no escritas
y la música callada, silenciada
a golpe de fusil y alarmas antiaéreas.
Hoy sé que soy para que ellos vuelvan.
Hoy sé que estoy para mirarlos a la cara,
para darles mi mano y abrazarlos
y darles aliento
con la sangre que fluye acompasada por mis venas.
Y como yo
todos los que nacimos con un terrón de azúcar en la boca.
Sabemos que nacimos para eso,
para abrazar a aquellos a los que no conocimos
y sentar un precedente ante el futuro.
Carmen Losa
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