Blog de Leire Pajín

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Sobre mí cerrar ventana

Nací en San Sebastián en 1976 y crecí en Benidorm. Licenciada en Sociología por la Universidad de Alicante en 1998, compaginé los estudios con distintas actividades culturales y deportivas. Cofundadora de la Asociación Estudiantil Campus Jove, de la que fui presidenta, participé activamente en la vida universitaria. Fui miembro del Claustro y de la Junta de la Facultad de Económicas y Sociología de la Universidad de Alicante (1995-1999).

Expresidenta de la ONG Solidaridad Internacional, he sido miembro de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui en Alicante y Secretaria Federal de Movimientos Sociales del PSOE.

En la VIII Legislatura fui secretaria de Estado de Cooperación Internacional del Gobierno de España. Entre 2008 y 2010 secretaria de Organización de la Ejecutiva Federal del PSOE y recientemente ministra de Sanidad, Politica Social e Igualdad.

En la actualidad soy diputada socialista por Alicante y portavoz de Medio Ambiente en la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

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22 febrero, 2010

Haití, sí puede.


Ha pasado más de un mes desde que un terremoto arrasara Haití, llevándose por delante miles de vidas y dejando un país al borde de la desaparición. No podemos dejar que desaparezca la atención sobre este punto del planeta, y creo que, como contamos Elena Valenciano y yo en un artículo publicado hoy en El País, conviene alzar la voz antes de que sea tarde.

Os dejo el enlace por si os interesa leerlo, os lo recomiendo.

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24 enero, 2010

Pensando en Haití


Escribí este pos hace ya días, y no lo subí porque por más que lo leo, me faltan palabras para describir todo lo que pienso y siento, y me gustaría transmitir.
He pensado muchas veces en Haití a lo largo de la última semana y también de los últimos años. Hace 7 años la cooperación española decidió colocarlo en el corazón de los países prioritarios. Un país situado en una zona donde España viene trabajando muchos años en solidaridad, América Latina, pero que sin embargo, era absolutamente desconocido para nuestro país y no tenía, en mi opinión, la atención que merecía. Siempre me pregunté el por qué de esta situación. Que unos ciudadanos hablen francés en lugar de castellano no me parece en ningún caso una razón suficiente cuando es uno de los países más pobres del mundo y el que más de América Latina.
Conozco Haití, fue mi primer viaje como Secretaria de Estado de Cooperación y me impactó brutalmente, porque encontré un país inestable políticamente, inmerso en el caos, sin Estado, con basura por todas partes, sin apenas luz cuando caía la noche y con falta de esperanza en la retina de los ojos de la gente.

Y desde entonces decidimos que adquiríamos un compromiso con ellos, abrimos una oficina de cooperación española que hoy sigue trabajando de forma brillante y a la que quiero reconocer el trabajo desde aquí. También nos comprometimos en la misión de estabilidad política que lidera Naciones Unidas, y de la cual España forma parte desde el principio junto a Brasil, porque entendíamos que un país como España, con esa relación con América Latina, no podía desentenderse de un país con tantas dificultades como Haití. Introdujimos a este país entre las prioridades de la Cumbre Iberoamericana, y lideramos las diferentes conferencias de reconstrucción de un país abatido una y otra vez por las catástrofes naturales, pero inmerso en un mal mayor: el olvido de la comunidad internacional.

Una siempre piensa en cuántas cosas podemos hacer por Haití. Y ahora, en estos días y en estas horas, cuando todavía hay vida debajo de los escombros 10 días después, pienso que más allá de todo lo que estamos haciendo por salvar vidas en un trabajo ejemplar, hay otras cosas que tenemos que empezar a tener muy presentes.

No ayuda en nada, entrar en polémicas sobre si los marines EEUU ayudan o invaden la isla cuando el caos y la violencia se han apoderado del país y la ayuda internacional no puede llegar a quien debe. Haití se encuentra de los EE.UU. a una distancia proporcional que Madrid de Canarias. Parece razonable, por una cuestión de distancia geográfica, que la intervención y el despliegue por parte de EE.UU. sean más rápido.

Ahora bien, considero que lo que debe hacerse es un reparto de tareas adecuado, lo importante no es quien presta la ayuda, sino si esta es eficaz y escrupulosamente respetuosa los principios y convenios internacionales en materia humanitaria. La UE y la ONU tienen la responsabilidad de coordinar la ayuda y EE.UU. debe garantizar la seguridad en su distribución.

Hay que tener en cuenta que Haití es uno de los países más pobres pero también uno de los más armados, sólo superado por Somalia. Recuerdo como si fuera hoy, lo que me impactó la iniciativa del gobierno provisional de entonces cuando al visitar aquel país estaban organizando un partido de fútbol con la selección brasileña, el objetivo, desarmar a la población, para entrar al estadio la condición era depositar un arma!!!!

Es por eso importante establecer la seguridad, reforzar la ayuda humanitaria y distribuirla bien, encontrar a los supervivientes y enterrar a quienes no pudieron sobrevivir, pero también es importante pensar que, con esta crisis, Haití corre un serio peligro de desaparecer como Estado.

Debemos fortalecer a sus autoridades para que sean dueñas de su propio desarrollo, que existen unas instituciones precarias que llevamos tiempo intentando levantar, que debemos fortalecer, para que en la enésima reconstrucción de aquel país, las políticas públicas, sean el marco, y para que garanticemos derechos. Para que los hospitales que se reconstruyan tengan médicos que los hagan funcionar y las escuelas maestros, y financiación, para que construyamos viviendas más seguras ante las catástrofes, y para que sea un país viable y certero.

Que hoy Haití ocupe el interés mediático, político y humanitario de las principales potencias del mundo es un dato alentador, lo que debemos conseguir ahora es que cuando los focos se retiren, sigamos allí, haciendo bien un trabajo lento y a largo plazo.

Está en nuestras manos, en la de todos, en la UE, en EE.UU. y por supuesto en la ONU que esto suceda, ha llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos y de demostrar que cuando hay voluntad política se puede conseguir.

Cuando pase un tiempo, volveré a hablaros de Haití, será mi forma de seguir llamando la atención sobre un país que ya no ocupara los telediarios, y seguiré alzando la voz cada vez que un partido como el pp se viste de solidario hoy mostrando su conmoción ante la catástrofe, para luego intentar que ciudadanos, quién sabe si de Haití, que vinieron a España huyendo de lo que hoy conocemos un poco más, no tengan los mas mínimos derechos.

P.D. todo mi reconocimiento a Pilar y Rosa, la prueba ejemplar de la solidaridad española, anclada en Haití desde hace algunos años…no os olvidaremos…

Cuentas de solidaridad con Haití

Banco Santander
Titular: Solidaridad Internacional
Cuenta nº 0049-0001-54-2210042242

Caja Madrid
Titular: Solidaridad Internacional
Cuenta nº 2038-1001-37-6000888882

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05 noviembre, 2009

Un largo camino cuyo destino se llama justicia social



Hace cinco años que algunos imaginamos que la política de cooperación para el desarrollo fuera una política de estado. Imaginamos que formara parte de la agenda política de un gobierno con una mirada distinta hacia los problemas del sur, que abordara las relaciones internacionales desde el dialogo y la voluntad de entendimiento, pero sobre todo con la humildad del que quiere cooperar y lo hace con la mano tendida.

Los ciudadanos nos dieron su confianza para que la política de cooperación fuera más eficaz, incrementando nuestra ayuda y mejorando la calidad de la misma. Y nos pusimos a trabajar, contando con todos y con todas.

En octubre de 2007 nos dimos cita para compartir que “estábamos en el camino”, y para analizar los retos que teníamos que afrontar “sin dejar de caminar.

Un encuentro cuyas ponencias y conclusiones se recogen en este libro que el martes tuve el honor de presentar en la Casa Encendida y que hoy os quiero recomendar.

Recoge el compromiso de todos aquellos y aquellas que nos dimos cita en aquel espacio de reflexión e intercambio. Un espacio plural, que contó con la participación activa de las ONGD,s y los altos cargos de la banca, de los representantes de todos los partidos políticos y de las distintas administraciones, desde la confederación de religiosos hasta las organizaciones de comercio justo o feministas…

En definitiva, un encuentro que nos sirvió para marcar la hoja de ruta que nos permitiera responder a lo que hoy nos exige la sociedad española: cómo lograr seguir avanzando en nuestro compromiso por un mundo más justo y cómo ser más eficaces en nuestra lucha contra la pobreza.

Estos cinco últimos años hemos logrado, gracias al esfuerzo de todos los agentes de la cooperación española, los mayores avances de nuestra todavía breve historia en la cooperación internacional. Unos avances que lejos de complacernos, deben ser nuestro punto de apoyo para imaginar los próximos pasos en camino hacia un mundo global en el que nos hagamos cargo de la suerte de los demás, y en el que el lugar de nacimiento no siga siendo el origen de una desigualdad que determine nuestro destino.

También hemos aprendido de los errores del pasado y hoy queremos ser socios de los países con los que cooperamos y respaldar aquellas soluciones y propuestas que sus hombres y mujeres desarrollen o propongan. Sabemos, por ejemplo, que si volvemos a excluir a las mujeres y a los países del sur de las grandes decisiones, nos volveremos a equivocar.

Pero lo importante es que todos los que entonces nos comprometimos, y todos aquellos que se han incorporado en el trayecto, estoy convencida, que seguimos con ese mismo reto en nuestras conciencias.

Algunos quieren aprovechar la difícil coyuntura económica para sembrar la demagogia, intentando enfrentar los intereses de muchos ciudadanos de “los países ricos” que hoy lo están pasando mal y los ciudadanos de “los países del sur”. Esta es una pendiente tan peligrosa como equivocada, pues si algo hemos aprendido en esta crisis es que vivimos un mundo interdependiente, donde una crisis humanitaria acaba teniendo, consecuencias dramáticas allí y serias repercusiones aquí. Un mundo que ante la crisis exige más políticas sociales aquí, y más cooperación al desarrollo para avanzar hacia la justicia social allí.

Siempre hemos querido poner voz a las reivindicaciones de aquellos que nunca estaban invitados a la mesa de las grandes decisiones, y el reto hoy es que estas voces se incorporen en primera persona a los foros donde debemos diseñar un nuevo modelo económico y financiero a escala internacional.

A veces el ruido mediático implica que la agenda de la cooperación ocupe menos espacio en los medios, parece que nuestra voz se escucha menos, pero la historia reciente ha demostrado que teníamos razón en nuestras denuncias y por eso tenemos hoy autoridad y más credibilidad en nuestras propuestas. Algo que debe servir para que el compromiso y la ilusión que nos empuja no desfallezcan, porque nuestro empeño es hoy más necesario que nunca.

P.D. Esta semana también conocimos la muerte del maestro Francisco Ayala que, afortunadamente para todos nosotros y nosotras, nos deja tras su dilatada peripecia vital, el legado de más de un siglo de lucidez, curiosidad, compromiso, inteligencia, sensibilidad, ética y dignidad. Todo un referente para la España democrática de hoy, hija de intelectuales como Ayala, un privilegiado testigo del siglo XX cuyas palabras nos ayudarán a comprender mejor este siglo XXI. Muchas gracias, Francisco.

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08 septiembre, 2009

8 de septiembre: el día de los que no buscan reconocimiento.


Hoy conmemoramos el Día del Cooperante. Un día que establecimos desde el Gobierno de España en la legislatura pasada, cuando tuve el gran honor de ocupar la Secretaría de Estado de Cooperación. Una responsabilidad que me permitió conocer de primera mano la gran labor que desarrollan anónimamente miles de hombres y mujeres de nuestro país. Personas comprometidas y convencidas con la idea de que vivimos en un mundo profundamente injusto, en el que existen enormes diferencias dependiendo de algo tan simple como el lugar en el que hayamos nacido, algo que no se elige y que no podemos cambiar. Pero sí podemos trabajar para que todos podamos escribir nuestro destino.

Personas que viven situaciones realmente dramáticas a diario a cambio de dar pequeños pasos por alcanzar mayores cotas de igualdad y dignidad para toda la población.

Son los grandes olvidados en muchas ocasiones por la sociedad y sin embargo desempeñan una labor que nos hace mejores como sociedad.

Hablamos a diario de las dificultades que atravesamos los países del mundo occidental con la grave crisis económica y es cierto, pero no es menos cierto que hay millones de personas que viven en crisis desde siempre. Personas que luchan contra la pobreza y el hambre cada día. Hombres y mujeres que hoy, sufren la crisis de las crisis.

Los socialistas siempre hemos trabajado en la cooperación, no desde el punto de vista de la caridad como hacen otros, sino desde la convicción de que esa situación es injusta y que debemos corregir las desigualdades, trabajando como socios con estos países para ser más eficaces en el logro de nuestros objetivos. En tan solo una legislatura, el Gobierno de Zapatero ha triplicado la ayuda destinada al desarrollo, y tenemos el compromiso de destinar el 0,7% del PIB a este cometido.

Ayer la Fundación Jaime Vera, en colaboración con la Secretaría de Política Internacional y Cooperación del PSOE, entregaron los I Premios al cooperante José Félix García Calleja, unos galardones que pretenden reconocer a los que no buscan que se les reconozca nada y que han recaído en esta primera edición en el proyecto de La Casa Encendida (Obra Social Caja Madrid) y la plataforma Voces para la Conciencia.

Fuimos muchos los que acudimos a La Casa Patas ayer para homenajear a los premiados, pero también pudimos recordar al compañero que da nombre a los premios, José Felix García-Calleja, un socialista cántabro cuyo espíritu nos apela a seguir luchando para que la agenda del desarrollo no se desplace de la agenda internacional, en tiempos de crisis más que nunca.

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Semana de la Cooperación en Solidaridad Internacional

Mensaje en video para Solidaridad Internacional

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