A mí no me importa Sostres
No es mi amigo, ni conocido, no tengo relación ninguna con él. Ni está ni estará en mi vida.
Sostres, columnista habitual en un diario nacional, tertuliano, opinador,.. ha publicado hoy un artículo justificando la violencia de género.
Creo firmemente en la libertad de prensa pero también creo que ésta no está por encima de otros derechos.
Por eso me preocupa que todavía los Sostres del mundo tengan un altavoz que les da volumen, que haya quienes jalean y dan categoría a sus pobres palabras. Y más cuando, como en este caso, uno de esos amplificadores es una televisión pública pagada con los impuestos de los ciudadanos de Madrid.
La publicación de ese artículo hoy en el diario El Mundo no es un error. No era la primera vez. Puede que no sea la última.
El problema es la tibieza con la que algunos profesionales de medios de comunicación siguen abordando la violencia de género. El problema es que la tibieza llega a veces a tal punto que se les va la mano y cruzan el límite.
Porque cuando de violencia de género se trata no se puede ser tibio, ni jugar con las palabras.
Sólo cabe un mensaje único de rechazo y condena, sólo hay un lado del que ponerse que es el de las víctimas y víctima sólo es la que sufre la violencia.
17 mujeres han perdido su vida en lo que va de año.
No hay otro fenómeno violento más numeroso que éste.
No hay ningún grupo social, ni colectivo, que soporte una estadística criminal así sin levantarse contra esa injusticia. Y, en este caso, hablamos de la mitad de la población.
No hay explicación razonable para que una sociedad digiera esos datos sin atragantarse.
Sin embargo, así es. El barómetro del CIS conocido ayer situó la violencia contra las mujeres en el décimo séptimo lugar entre los problemas mencionados por los ciudadanos como los más graves que sufre el país. 74 mujeres muertas en el 2010, casi 100.000 con protección policial, más de 100.000 denuncias al año… y sigue pareciendo un problema residual.
Los medios de comunicación no son cualquier empresa. Ejercen una función social de transmisión de información y conformación de opinión reconocida y protegida por la constitución. Tienen una responsabilidad evidente en la transmisión de valores. Pido a los medios de comunicación que colaboren a erradicar la violencia, o al menos que no contribuyan a justificarla.
Cuando hay contundencia en las ideas no hay errores en la redacción. Eso lo aprendí hace tiempo.
Concordia significa mucho más
Quiero empezar este post condenando con toda la fuerza que lo requiere la agresión intolerable que sufrió hace semanas el consejero de cultura de Murcia. Condenar con la misma fuerza que he condenado otras veces los ataques físicos, verbales e insultos que los ciudadanos y servidores públicos, especialmente las mujeres políticas sufren con demasiada frecuencia.
Estos días he escuchado a la señora Cospedal y al señor Rajoy de forma inédita hablar de “clima de crispación”, que según las mismas fuentes, fue lo que provocó la agresión, llegando incluso a acusar a la oposición… y poco después, he llegado a leer que, en la convención del PP de Sevilla, ¡se hablaba de concordia nacional!
¡No saben cuánto lo celebro! Cuánto celebro que el silencio sobre muchas de las perlas que hemos escuchado se acabe, pues por supuesto doy por hecho que esa militancia contra la crispación y el insulto será empleada cada vez que ocurra contra alguien, con independencia del color político. Porque son muchas las cosas que se han dicho estos días en esa dirección a raíz del acontecimiento de Murcia:
Que la candidata del PSOE iba a las manifestaciones contra el Presidente de la Región y luego se demostró que no era así; que la culpa era del delegado del gobierno, que es tanto como culpar a la policía de un atraco en vez de al ladrón; que la crispación venía de funcionarios y sindicalistas agresivos, algo que sorprendió doblemente teniendo en cuenta que quien los denunciaba en esta ocasión y calificaba así, hace otro tratamiento completamente diferente cuando los funcionarios se movilizan ante cargos públicos de la Junta de Andalucía o dirigentes socialistas.
Por eso, me he propuesto hacer un ejercicio rápido y práctico: dar un paseo por los canales y por algunos medios de comunicación con mi mando de televisión y rescatar algunos mensajes que de forma cotidiana soportamos, a veces impotentes, como si ya formara parte de nuestra idiosincrasia, para con el resultado poder contextualizar el debate. Me encontré cosas como estas:
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“Fue el PSOE de Murcia el que puso en el punto de mira a estos encapuchados violentos, totalitarios de izquierda”.
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“Todo el poder para Rubalcaba, para Darth Vader, para el príncipe de las tinieblas, para Rasputín, para el enterrador o para Alfredo el químico, como ustedes prefieran”.
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“Si tienen delante la TV apartémonos un momento porque puede herir sus susceptibilidades, es una vieja fotografía de De la Vega en la playa”.
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“Entre Joaquín Almunia y la ex mahoista Elena Salgado, que no tiene ni idea y que ha hecho si acaso un curso de barbiespesa superstar, pero poco más que Almunia sin duda”.
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“Zapatero no esta inconsciente, conserva las constantes vitales e incluso se entera de lo que pasa. Yo atribuía sus acciones a que un grave desorden de su psicología le estaba afectando, pero resulta que solo es maldad, como se dice coloquialmente -el verdadero es así -que pedazo cabrón, casi consigue engañarme”.
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“A mí me llama la atención la salida del ministro Moratinos. Hay que tener en cuenta que las personas con algún kilito de más, tanta genuflexión acaba produciéndole lesiones”.
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“Quiero decir que esta señora (por Marina Géli, consejera de salud de Cataluña) es una guarra, una puerca y está fabricando degenerados”.
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“Es una actitud prostibularia (por Soraya Sáenz de Santamaría) Intenta hacer normales las mismas conductas que pretenden normalizar los progres: la droga, la pederastia y el puterío. ¿Por valiente quiere decir usted puta?”
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“Leire, quiero que desaparezcas del Consejo de Ministros, de la vida política, que te envíen a las islas Salomón, a ver si aprendes algo, me da igual dónde te pierdas de vista”.
Hace unos días escuché al Ministro de Industria en el Senado decir que nadie había contribuido más que este Gobierno a hacer más plural la televisión a través de la TDT y tiene razón, solo hay que ver la proliferación de canales que hay en nuestros mandos. Otra cosa es que eso haya contribuido a mejorar la calidad democrática, haya conseguido una televisión más comprometida socialmente o al menos, que genere un mejor clima de concordia. Creo que la respuesta no es muy halagüeña, a las pruebas me remito.
Otro Ministro, Jáuregui, hablaba hace semanas con coraje y valentía de la necesidad de que la sociedad se defienda cuando se vulneran los horarios infantiles, se fomenta la crispación como divertimento y se transmiten valores y conductas poco recomendables. Apoyo esa afirmación, creo que tenemos que conseguir una televisión plural, comprometida con nuestros valores democráticos y que nadie hable de censura como hacía cínicamente González Pons, porque nunca se le ocurriría a este Gobierno nada semejante, pero sí debemos velar por los valores y contenidos que se emiten si realmente queremos sembrar concordia, tolerancia y respeto.
Si realmente queremos sembrar concordia, deberíamos empezar por decir o manifestar públicamente que no estamos de acuerdo con este tipo de declaraciones, se dirijan a quien se dirijan y las diga quien las diga. Afirmaciones que en nada ayudan a la calidad democrática, a la convivencia, a la igualdad o incluso a la sensibilización en la lucha contra la violencia de género, pues algunas de esas expresiones que se hacen, además de irrespetuosas, son claramente de corte machista y sexista.
Seguramente no hace falta decir quién o dónde se han emitido estas cosas para saberlo, pero estos son buenos ejemplos de por dónde empezar.
Sobre la reforma laboral
Esta mañana he estado en los Desayunos de TVE, entre otras cosas hemos hablado sobre la reforma laboral y el diálogo social. Os dejó aquí el vídeo con toda la entrevista por si os interesa.
Entrevista en los Desayunos de TVE
Entrevista en La Ventana
Ayer por la tarde estuve en el programa de La Ventana de la Cadena Ser, os dejo este enlace a un video con el “making off” y otro con la entrevista completa (en audio)
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