Ayer acudí a la presentación que hizo el Presidente del Gobierno del Informe Económico del año 2009. Un instrumento de análisis y seguimiento que incorporó el Gobierno hace ya tres años y que da buena muestra del compromiso de los socialistas con la transparencia de la gestión.
Se trata de rendir cuentas, no porque el momento que vivimos sea difícil y así lo requiera, que también. Sobre todo, porque es la forma de entender la política por los socialistas, como un servicio público para el ciudadano, algo que Rajoy demuestra no entender cuando llama marketing a informar y dar cuentas de la gestión.
En este año hemos aprendido lecciones muy duras, como que definitivamente, era muy peligroso jugarnos toda nuestra economía a una sola carta, el ladrillo. Que cuando denunciábamos la burbuja inmobiliaria que favorecieron los gobiernos de Aznar, no alcanzábamos a adivinar la verdadera magnitud que tendría el problema si estallaba en plena crisis, como así ha sido y las consecuencias que ha desencadenado en el desempleo. Que el cambio climático no era una tontería de la que reírse como hacía Rajoy y el Partido Popular, sino que ignorarlo podría tener consecuencias desastrosas.
Lecciones que han pagado especialmente caro, los hombres y mujeres que han perdido su empleo, las familias que no llegan a fin de mes…, ciudadanos que no decidieron este modelo. De estas lecciones hemos aprendido, para no repetir errores y para sentar las bases de un futuro distinto.
Trabajamos desde los espacios de debate y participación internacionales para concertar las soluciones, que ya sabemos deben ser globales. Construimos entre todos un nuevo modelo de crecimiento mucho más sostenible. Concertamos internacionalmente y aplicamos esas políticas en nuestro país.
En 2009, España ha contado con un ambicioso plan de choque, el PlanE. Un proyecto que ha frenado el golpe y que posibilita hoy que abordemos una nueva fase de la crisis, la de la recuperación.
Probablemente, si no hubiéramos contado con las herramientas que este Plan contenía, hoy las cifras de desempleo serían mayores, habría muchos más negocios cerrados por falta de liquidez, o familias totalmente desestructuradas porque no encontraron prestaciones sociales que les permitieran poder seguir mirando hacia delante.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer, quizás lo más complejo. Reformar nuestro modelo económico no es tarea sencilla, máxime cuando ya sabemos que no dependerá de nosotros solamente. O lo hacemos juntos o no servirá de nada.
Hemos establecido los cambios estructurales internacionalmente. Para llevarlos a cabo en España, hemos aprobado la Estrategia de Economía Sostenible, de la que la Ley que lleva el mismo nombre, es uno de sus principales instrumentos, que no el único, dotándolas con 25.000 millones de euros que nos permitirán invertir en educación, investigación, sostenibilidad y conocimiento. Tres ejes fundamentales para crecer de una forma más sostenible y menos vulnerable, para modernizar nuestra economía.
Pero para salir adelante debemos adquirir un compromiso todos y todas, porque o salimos juntos de ésta o no salimos. Debemos confiar en las posibilidades de nuestro país, que ha superado retos mucho mayores que éste. Pero además, debemos “huir” de quienes prefieren la crítica fácil a la propuesta y el compromiso. “Huir” de quienes no se sientan ni siquiera unos segundos a analizar las políticas antes de salir a descalificarlas. “Huir” de quienes sólo buscan derribar un Gobierno… “Huir”, alejarse sí, porque además de ser una actitud irresponsable, no contribuye al crecimiento, ni genera empleo. El reto es grande, pero las capacidades de nuestro país también, yo creo en ellas.