O de “la cremà”, que ya estamos en Fallas.
Un año más tengo la suerte de poder venir a Valencia para celebrar en mi tierra de adopción una fiesta con la que disfruto mucho. No puede ser de otra manera pues mi ilusión por esta tierra es inmensa.
Cuando pienso en Valencia pienso en su gente, alegre y comprometida; en los trabajadores y trabajadoras que impulsan industrias que están sabiendo combinar tradición y modernidad; en sus emprendedores, buscando siempre la mejor manera de innovar y hacernos avanzar; en definitiva pienso en todas las personas que, como yo, creen que los valencianos y valencianas debemos caminar decididos para cumplir nuestros sueños. Hacer de esta Comunitat el lugar en el que deseamos y queremos vivir. Valencia puede ser mucho más.
Sin embargo, sé que muchas personas o no son capaces o no quieren ver la potencia que anida en esta tierra y en su ciudadanía. ¿Qué está pasando para que esto sea así?
Está pasando Rita Barberà, que se plantea derribar uno de los barrios más bonitos y emblemáticos que tiene esta ciudad. Quiere abrir una gran avenida donde ahora hay casas de un valor artístico incalculable habitadas por vecinos y vecinas de nuestra ciudad durante generaciones. No importa si para ello debe enfrentarse al gobierno en vez de cooperar. Valencia está siendo conocida por cosas que poco o nada tienen que ver con su belleza y patrimonio cultural. Eso es lo que está pasando.
Está pasando Francisco Camps, que estos días no sabe qué hacer mientras las calles de Valencia muestran con orgullo sus fallas, que no han dejado pasar la oportunidad para reflejar su presunta vinculación con la trama de corrupción Gürtel, o sus trajes y sus “amiguitos del alma”. Y a mí, me parte el alma, que Valencia sea conocida por un President de la Generalitat que representa una política en la que no creo y que dista mucho de la que llena mis horas y mis días. Quizás Camps hoy esté pensando aún cómo rehuir el tradicional indulto y poder quemar todos los ninots. Eso es lo que está pasando.
Está pasando María Dolores de Cospedal, que no pisa esta tierra ni aún en fechas tan señaladas para Valencia como estas. Desde que fue nombrada Secretaria General del Partido Popular, partido que gobierna Valencia, nunca ha venido a la Comunitat. Y no viene porque se lo impide su incoherencia política, la que le lleva a decir una cosa en Madrid, la contraria en Castilla La Mancha y ninguna aquí.
Y mientras todo esto pasa, Rajoy sigue sin poner orden en su partido, eludiendo su responsabilidad para con su partido y con España. Mientras se deciden, los ciudadanos hablan hoy a través de las fallas.



