Explicando las medidas de ajuste
El jueves, al día siguiente del anuncio de las medidas de ajuste por parte del Presidente del Gobierno, estuve en el programa El Círculo a Primera Hora de Telemadrid. En la entrevista pudimos abordar este asunto así como otros temas de de la actualidad.
Especular
Efectuar operaciones comerciales o financieras, con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios o de los cambios. Así lo define la Real Academia de la Lengua Española. Mucha gente especulará hoy con nuestras finanzas.
Comprarán hoy a un precio (la caída media ayer supero el 5%) para vender a uno más alto dentro de unas semanas. Lo harán con la “esperanza” de obtener beneficios. Esa esperanza no está sujeta ni a la productividad, ni a lo sostenible como tampoco a ninguna ética.
La “esperanza” de obtener beneficios está situada en especular sobre lo mal que puede irle a la economía española. Es decir “algunos” dicen que quizá tengas debilidades en un futuro próximo y sobre eso sostengo y hago las inversiones. No se hacen inversiones sobre las fortalezas ni sobre ninguna realidad sino sobre posibles y en el caso de nuestro país sobre inventadas y exageradas debilidades.
Durante lo que queda de semana muchos especuladores efectuarán operaciones financieras sobre las “débiles” finanzas españolas para vender en las próximas semanas con la “esperanza” de obtener beneficios. Desgraciadamente algunos jalean esas debilidades pero olvidan que, mientras, algunos aplauden los beneficios que les traerá en próximos días. Ganarán sólo unos pocos pero olvidan que pierde un país entero.
Es difícil derribar y acabar con los especuladores. Son muy poderosos, la especulación les hace fuertes. No obstante el primer antídoto para la especulación es la confianza y la seguridad. Donde hay confianza y seguridad la especulación no se encuentra cómoda. Por esta razón si todos empujamos en la misma dirección podemos ayudar mucho. ¿Qué ocurriría si el Partido Popular con el Sr. Rajoy a la cabeza además de seguir cumpliendo con su obligación de hacer oposición señalará con la misma rotundidad que la economía española tiene problemas pero es fuerte y que nadie debe tener dudas sobre su solvencia?.
Un peaje financiero
¿Cuánto nos está costando esta crisis? Es una pregunta que es importante que nos hagamos. En España no hemos tenido que aportar dinero, dinero de los contribuyentes, a fondo perdido a ningún banco como sí han tenido que hacer otros países en Europa y en el mundo pero sí nos hemos visto afectados fuertemente por sus consecuencias. Se calcula que para finales de 2011 esta crisis habrá costado tres billones de euros, en forma de deuda pública, a la Unión Europea en su conjunto. Es decir, unos 6.000 euros por persona. Miles de pequeñas y medianas empresas, el tejido económico de nuestro país, no han podido resistir la crisis de liquidez que la crisis financiera provocó. Y no podemos olvidar que esta crisis ha provocado que sean ya 7 millones de europeos y europeas los que hayan perdido su trabajo cebándose especialmente en nuestro país con los trabajadores de la construcción.
¿Podemos permanecer callados ante esta realidad? ¿Debemos seguir reverenciando los intereses del neoliberalismo económico que nos trajo hasta aquí? Creo que no. No podemos olvidar, no debemos, que esta crisis tuvo su origen en la codicia de unos pocos que defendían un mercado libre, poco o nada regulado y sin mecanismos de transparencia y control. De aquellos mismos que jugaban a enriquecerse en el casino de la especulación financiera con los ahorros de todos sin compartir sus ganancias con nadie. Este debate no es nuevo. Tampoco lo es para los socialistas. Recuerdo bien el debate de marzo de 2002 cuando personalmente defendía en el Congreso de los Diputados una iniciativa previa a la Conferencia internacional de financiación para el desarrollo que organizada por las Naciones Unidas junto con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, contemplase la puesta en marcha de instrumentos que favoreciesen una nueva arquitectura financiera internacional, para que las potencialidades de la economía globalizada puedan ser puestas al servicio de una prosperidad generalizada y una reducción de las desigualdades, así como la posibilidad de establecer imposiciones sobre los movimientos especulativos de capital. Hace ocho años de este debate en el Congreso de los Diputados. No nos callamos entonces y no debemos hacerlo ahora.
Siempre he dicho y he defendido que el mayor riesgo de esta crisis económica es que pase sin que se hayan tomado las medidas necesarias para evitar que vuelva a producirse. Por ese motivo, hace un año insistía, insistíamos desde el partido, en la necesidad de la “demolición controlada” de los paraísos fiscales. Llegó la cumbre del G20 en el Reino Unido y la cuestión de los paraísos fiscales comenzó a ser abordada. Gracias a esta cumbre se dieron pasos muy significativos hacia su control y eliminación pero todavía queda camino por recorrer. Ahora, en poco más de dos meses, se va a celebrar una nueva cumbre del G20. Esta vez en Canadá. Y en esta ocasión debemos tratar sin demora dos cuestiones fundamentales: cómo vamos a incorporar a la solución de esta crisis a quienes la provocaron y qué mecanismos vamos a establecer para evitar la especulación financiera.
El pasado otoño, los líderes del G20 anticiparon la cuestión pidiéndole al Fondo Monetario Internacional que formulara una propuesta acerca de “cómo el sector financiero podría realizar una contribución justa y sustancial” a la carga que las operaciones de rescate y las consecuencias de sus acciones han impuesto sobre ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo.
Una de las soluciones estudiadas por el FMI es lo que podríamos llamar el “Peaje Financiero”. Una herramienta que merece ser estudiada no sólo para que el sector financiero asuma la responsabilidad que le corresponde sino también para limitar la especulación y avanzar hacia sistema financiero más justo y sostenible.
¿En qué consistiría este Peaje Financiero? Establecer un Peaje del 0,05% sobre todos los productos financieros podría generar 1 billón de euros cada año. Una cantidad que podría destinarse a hacer frente a los objetivos de la lucha contra el cambio climático y de erradicación de la pobreza extrema. Una cantidad que también permitiría ayudar a nuestras economías a recuperarse de la crisis, generar recursos con los que realizar inversiones y crear nuevos empleos. Recursos destinados a la investigación, al desarrollo y la innovación; a la producción y extensión de energías limpias, a fomentar la sociedad de la información y del conocimiento, a explorar las rutas económicas que nuevos canales como internet aguardan a los países que estén dispuestos a navegarlas.
Debatir sobre esta cuestión es oportuno. En Estados Unidos no sólo hay un debate sino una reforma de su sistema financiero bajo la idea de que mantener las mismas reglas hace el sistema vulnerable. Es positivo iniciar un debate que encuentre las mejores maneras de hacer un poco más difícil las operaciones especulativas que no generan ningún valor social y por el contrario incentivar las dirigidas hacia la inversión productiva. Impulsar un Peaje Financiero a escala global no solamente es posible sino que es necesario.
Política fiscal
En los últimos días se está hablando mucho sobre la política fiscal, un debate sano y saludable siempre, excepto cuando se introducen interferencias interesadamente, como está ocurriendo hoy, por aquellos que se empeñan en generar sombras donde no las hay y alarmas irresponsables sobre los ciudadanos.
La política fiscal es uno de los pilares básicos que comprenden los Presupuestos Generales del Estado y fue durante su elaboración y posterior debate en el Congreso cuando consensuamos las líneas básicas de la política fiscal para el año 2010, incluido el IVA y su incremento a partir de julio.
Los Presupuestos Generales del Estado aprobados para este año marcan sin lugar a dudas la pauta hacia la recuperación. Son un instrumento imprescindible en la lucha contra la crisis y la apuesta por un modelo de crecimiento más justo, eficaz y sostenible. Como todo presupuesto, contiene un capítulo de ingresos, en el que se incluye la recaudación de los impuestos, y un capítulo de gastos. A través de este último, planificamos inversiones que mejoran nuestras infraestructuras y competitividad como país y economía, generamos empleo a través de las empresas, que a su vez necesitan satisfacer sus demandas para cumplir sus objetivos a través de otras empresas. Es a través del gasto como se destinan fondos a políticas sociales, prestaciones, fondos para la Ley de Dependencia, para incrementar las pensiones mínimas, para consolidar la política de becas escolares, ayudas para la adquisición de una primera vivienda, ayudas para las familias que tengan hijos. Inversión en investigación, en energías renovables, en líneas de crédito para autónomos y Pymes. Gasto, para que los Ayuntamientos sigan movilizando crédito en sus ciudades a la vez que mejoramos nuestros municipios y generamos nuevos empleos a través del nuevo Fondo para el empleo y la Sostenibilidad Local. Gasto, para desarrollar la Ley de Economía Sostenible, pues si queremos alcanzar un nuevo modelo económico que nos permita mirar hacia el futuro con cierta previsión, debemos aportar fondos para su desarrollo.
Pero una política de gasto eficaz económica y socialmente requiere obviamente de una política de ingresos para poder financiarlas. Una política de ingresos que exige, por la coyuntura económica, un pequeño esfuerzo colectivo que posibilite seguir aplicando todas estas medidas y, no lo olvidemos, ir reduciendo paulatinamente el déficit para no desequilibrar la balanza.
Requiere de un ajuste moderado del IVA y un esfuerzo importante en las rentas del capital, que son las que contribuirán en mayor medida a partir de julio y que mucho me temo, es la verdadera preocupación de aquellos que intentan confundir con este tema. Es incoherente que precisamente aquellos que anuncian “rebeliones” contra uno de los pilares básicos para el funcionamiento del país, en este caso la recaudación de impuestos como el IVA, sean a la vez los que incrementan muy por encima del resto de territorios los impuestos y tasas allí donde gobiernan. ¿Acaso Aguirre no ha incrementado nuevamente el precio de un servicio básico como es el transporte público? ¿No es Madrid la ciudad donde se han inventado tasas desorbitadas y duplicadas como el basurazo? ¿no es Valencia una de las ciudades con el IBI más alto de toda España?
Una actitud incoherente y totalmente irresponsable. Es difícil imaginar a ningún partido conservador en Europa atacando a su propio sistema, pensando que con ello arañarán algunos votos. Una hazaña más de Aguirre. Empezó diciendo que no llegaba a fin de mes y ahora nos anuncia que encabezará una batalla contra las bases de nuestro sistema. Más vale que Rajoy ponga orden de una vez en su partido.
Lo que no dicen es que aún aplicando la subida del IVA (el reducido pasa de un 7% a un 8% y el general pasa de un 16% a un 18%) la presión fiscal seguirá siendo menor que cuando llegamos al Gobierno en 2004 y se situará por debajo de la media europea.
Se trata por tanto de un pequeño esfuerzo fiscal acompañado de un gran esfuerzo de austeridad. Ha sido el Gobierno el primero en apretarse el cinturón para dar ejemplo, recortando hasta 2.500 millones de euros del ejercicio anterior y con la previsión de reducir 50.000 millones de euros en los próximos tres años. Y es así, porque es ahora, con los primeros síntomas de recuperación, cuando hemos logrado frenar el peor golpe, cuando debemos volver a recuperar el porcentaje exigido por Europa del déficit, y lo vamos a hacer. Aunque habría que recordar que nuestra deuda pública está aún 20 puntos por debajo de la media europea.
Más allá de la crisis que hemos sufrido y seguimos sufriendo, como el resto de países, no podemos dejarnos llevar por los agoreros. Nuestro país tiene fortalezas que nos hacen afrontar esta nueva fase con un moderado optimismo: a pesar de la crisis, contamos con el PIB más alto de la historia de España, que nos sitúa en el 8º lugar de Europa. Que a pesar de tener unas cifras de desempleo muy altas y por las que estamos pisando el acelerador para recuperar ese empleo, está 7-8 puntos por debajo de las cifras del 93, cuando sufríamos una crisis menos grave que la de hoy. Y que, aún atravesando la peor crisis de los últimos 80 años, tenemos la mayor protección de desempleo que jamás habíamos disfrutado. Tenemos empresas líderes internacionalmente, en campos como las telecomunicaciones. España es la 2ª potencia científica de la UE y la 9ª en el mundo;…
Por todo esto, no podemos permitir que aquellos que han estado durante cerca de dos años de brazos cruzados, y que ahora deciden hacer un único “esfuerzo”, resulta que es para dedicarlo a socavar la confianza en nuestro país. Espero que Rajoy decida de una vez si ejerce o no su responsabilidad en el PP y si han decidido de veras atacar a los instrumentos económicos y fiscales que vertebran España, que serán los que nos den el impulso necesario para alcanzar definitivamente la recuperación y lo que es más importante, volvamos a generar empleo.
COMPARATIVA PRESIÓN FISCAL ESPAÑA Y OTROS PAÍSES UE
|
Estado Miembro |
IVA General |
IVA Reducido |
|
Alemania |
19% |
7% |
|
Francia |
19,6% |
5,5% |
|
Irlanda |
21% |
13,5% |
|
Italia |
20% |
10% |
|
Paises Bajos |
19% |
6% |
|
Portugal |
20% |
12% |
|
Reino Unido |
17,5% |
5% |
|
ESPAÑA |
18% |
8% |
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