Un peaje financiero
¿Cuánto nos está costando esta crisis? Es una pregunta que es importante que nos hagamos. En España no hemos tenido que aportar dinero, dinero de los contribuyentes, a fondo perdido a ningún banco como sí han tenido que hacer otros países en Europa y en el mundo pero sí nos hemos visto afectados fuertemente por sus consecuencias. Se calcula que para finales de 2011 esta crisis habrá costado tres billones de euros, en forma de deuda pública, a la Unión Europea en su conjunto. Es decir, unos 6.000 euros por persona. Miles de pequeñas y medianas empresas, el tejido económico de nuestro país, no han podido resistir la crisis de liquidez que la crisis financiera provocó. Y no podemos olvidar que esta crisis ha provocado que sean ya 7 millones de europeos y europeas los que hayan perdido su trabajo cebándose especialmente en nuestro país con los trabajadores de la construcción.
¿Podemos permanecer callados ante esta realidad? ¿Debemos seguir reverenciando los intereses del neoliberalismo económico que nos trajo hasta aquí? Creo que no. No podemos olvidar, no debemos, que esta crisis tuvo su origen en la codicia de unos pocos que defendían un mercado libre, poco o nada regulado y sin mecanismos de transparencia y control. De aquellos mismos que jugaban a enriquecerse en el casino de la especulación financiera con los ahorros de todos sin compartir sus ganancias con nadie. Este debate no es nuevo. Tampoco lo es para los socialistas. Recuerdo bien el debate de marzo de 2002 cuando personalmente defendía en el Congreso de los Diputados una iniciativa previa a la Conferencia internacional de financiación para el desarrollo que organizada por las Naciones Unidas junto con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, contemplase la puesta en marcha de instrumentos que favoreciesen una nueva arquitectura financiera internacional, para que las potencialidades de la economía globalizada puedan ser puestas al servicio de una prosperidad generalizada y una reducción de las desigualdades, así como la posibilidad de establecer imposiciones sobre los movimientos especulativos de capital. Hace ocho años de este debate en el Congreso de los Diputados. No nos callamos entonces y no debemos hacerlo ahora.
Siempre he dicho y he defendido que el mayor riesgo de esta crisis económica es que pase sin que se hayan tomado las medidas necesarias para evitar que vuelva a producirse. Por ese motivo, hace un año insistía, insistíamos desde el partido, en la necesidad de la “demolición controlada” de los paraísos fiscales. Llegó la cumbre del G20 en el Reino Unido y la cuestión de los paraísos fiscales comenzó a ser abordada. Gracias a esta cumbre se dieron pasos muy significativos hacia su control y eliminación pero todavía queda camino por recorrer. Ahora, en poco más de dos meses, se va a celebrar una nueva cumbre del G20. Esta vez en Canadá. Y en esta ocasión debemos tratar sin demora dos cuestiones fundamentales: cómo vamos a incorporar a la solución de esta crisis a quienes la provocaron y qué mecanismos vamos a establecer para evitar la especulación financiera.
El pasado otoño, los líderes del G20 anticiparon la cuestión pidiéndole al Fondo Monetario Internacional que formulara una propuesta acerca de “cómo el sector financiero podría realizar una contribución justa y sustancial” a la carga que las operaciones de rescate y las consecuencias de sus acciones han impuesto sobre ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo.
Una de las soluciones estudiadas por el FMI es lo que podríamos llamar el “Peaje Financiero”. Una herramienta que merece ser estudiada no sólo para que el sector financiero asuma la responsabilidad que le corresponde sino también para limitar la especulación y avanzar hacia sistema financiero más justo y sostenible.
¿En qué consistiría este Peaje Financiero? Establecer un Peaje del 0,05% sobre todos los productos financieros podría generar 1 billón de euros cada año. Una cantidad que podría destinarse a hacer frente a los objetivos de la lucha contra el cambio climático y de erradicación de la pobreza extrema. Una cantidad que también permitiría ayudar a nuestras economías a recuperarse de la crisis, generar recursos con los que realizar inversiones y crear nuevos empleos. Recursos destinados a la investigación, al desarrollo y la innovación; a la producción y extensión de energías limpias, a fomentar la sociedad de la información y del conocimiento, a explorar las rutas económicas que nuevos canales como internet aguardan a los países que estén dispuestos a navegarlas.
Debatir sobre esta cuestión es oportuno. En Estados Unidos no sólo hay un debate sino una reforma de su sistema financiero bajo la idea de que mantener las mismas reglas hace el sistema vulnerable. Es positivo iniciar un debate que encuentre las mejores maneras de hacer un poco más difícil las operaciones especulativas que no generan ningún valor social y por el contrario incentivar las dirigidas hacia la inversión productiva. Impulsar un Peaje Financiero a escala global no solamente es posible sino que es necesario.
Política fiscal
En los últimos días se está hablando mucho sobre la política fiscal, un debate sano y saludable siempre, excepto cuando se introducen interferencias interesadamente, como está ocurriendo hoy, por aquellos que se empeñan en generar sombras donde no las hay y alarmas irresponsables sobre los ciudadanos.
La política fiscal es uno de los pilares básicos que comprenden los Presupuestos Generales del Estado y fue durante su elaboración y posterior debate en el Congreso cuando consensuamos las líneas básicas de la política fiscal para el año 2010, incluido el IVA y su incremento a partir de julio.
Los Presupuestos Generales del Estado aprobados para este año marcan sin lugar a dudas la pauta hacia la recuperación. Son un instrumento imprescindible en la lucha contra la crisis y la apuesta por un modelo de crecimiento más justo, eficaz y sostenible. Como todo presupuesto, contiene un capítulo de ingresos, en el que se incluye la recaudación de los impuestos, y un capítulo de gastos. A través de este último, planificamos inversiones que mejoran nuestras infraestructuras y competitividad como país y economía, generamos empleo a través de las empresas, que a su vez necesitan satisfacer sus demandas para cumplir sus objetivos a través de otras empresas. Es a través del gasto como se destinan fondos a políticas sociales, prestaciones, fondos para la Ley de Dependencia, para incrementar las pensiones mínimas, para consolidar la política de becas escolares, ayudas para la adquisición de una primera vivienda, ayudas para las familias que tengan hijos. Inversión en investigación, en energías renovables, en líneas de crédito para autónomos y Pymes. Gasto, para que los Ayuntamientos sigan movilizando crédito en sus ciudades a la vez que mejoramos nuestros municipios y generamos nuevos empleos a través del nuevo Fondo para el empleo y la Sostenibilidad Local. Gasto, para desarrollar la Ley de Economía Sostenible, pues si queremos alcanzar un nuevo modelo económico que nos permita mirar hacia el futuro con cierta previsión, debemos aportar fondos para su desarrollo.
Pero una política de gasto eficaz económica y socialmente requiere obviamente de una política de ingresos para poder financiarlas. Una política de ingresos que exige, por la coyuntura económica, un pequeño esfuerzo colectivo que posibilite seguir aplicando todas estas medidas y, no lo olvidemos, ir reduciendo paulatinamente el déficit para no desequilibrar la balanza.
Requiere de un ajuste moderado del IVA y un esfuerzo importante en las rentas del capital, que son las que contribuirán en mayor medida a partir de julio y que mucho me temo, es la verdadera preocupación de aquellos que intentan confundir con este tema. Es incoherente que precisamente aquellos que anuncian “rebeliones” contra uno de los pilares básicos para el funcionamiento del país, en este caso la recaudación de impuestos como el IVA, sean a la vez los que incrementan muy por encima del resto de territorios los impuestos y tasas allí donde gobiernan. ¿Acaso Aguirre no ha incrementado nuevamente el precio de un servicio básico como es el transporte público? ¿No es Madrid la ciudad donde se han inventado tasas desorbitadas y duplicadas como el basurazo? ¿no es Valencia una de las ciudades con el IBI más alto de toda España?
Una actitud incoherente y totalmente irresponsable. Es difícil imaginar a ningún partido conservador en Europa atacando a su propio sistema, pensando que con ello arañarán algunos votos. Una hazaña más de Aguirre. Empezó diciendo que no llegaba a fin de mes y ahora nos anuncia que encabezará una batalla contra las bases de nuestro sistema. Más vale que Rajoy ponga orden de una vez en su partido.
Lo que no dicen es que aún aplicando la subida del IVA (el reducido pasa de un 7% a un 8% y el general pasa de un 16% a un 18%) la presión fiscal seguirá siendo menor que cuando llegamos al Gobierno en 2004 y se situará por debajo de la media europea.
Se trata por tanto de un pequeño esfuerzo fiscal acompañado de un gran esfuerzo de austeridad. Ha sido el Gobierno el primero en apretarse el cinturón para dar ejemplo, recortando hasta 2.500 millones de euros del ejercicio anterior y con la previsión de reducir 50.000 millones de euros en los próximos tres años. Y es así, porque es ahora, con los primeros síntomas de recuperación, cuando hemos logrado frenar el peor golpe, cuando debemos volver a recuperar el porcentaje exigido por Europa del déficit, y lo vamos a hacer. Aunque habría que recordar que nuestra deuda pública está aún 20 puntos por debajo de la media europea.
Más allá de la crisis que hemos sufrido y seguimos sufriendo, como el resto de países, no podemos dejarnos llevar por los agoreros. Nuestro país tiene fortalezas que nos hacen afrontar esta nueva fase con un moderado optimismo: a pesar de la crisis, contamos con el PIB más alto de la historia de España, que nos sitúa en el 8º lugar de Europa. Que a pesar de tener unas cifras de desempleo muy altas y por las que estamos pisando el acelerador para recuperar ese empleo, está 7-8 puntos por debajo de las cifras del 93, cuando sufríamos una crisis menos grave que la de hoy. Y que, aún atravesando la peor crisis de los últimos 80 años, tenemos la mayor protección de desempleo que jamás habíamos disfrutado. Tenemos empresas líderes internacionalmente, en campos como las telecomunicaciones. España es la 2ª potencia científica de la UE y la 9ª en el mundo;…
Por todo esto, no podemos permitir que aquellos que han estado durante cerca de dos años de brazos cruzados, y que ahora deciden hacer un único “esfuerzo”, resulta que es para dedicarlo a socavar la confianza en nuestro país. Espero que Rajoy decida de una vez si ejerce o no su responsabilidad en el PP y si han decidido de veras atacar a los instrumentos económicos y fiscales que vertebran España, que serán los que nos den el impulso necesario para alcanzar definitivamente la recuperación y lo que es más importante, volvamos a generar empleo.
COMPARATIVA PRESIÓN FISCAL ESPAÑA Y OTROS PAÍSES UE
|
Estado Miembro |
IVA General |
IVA Reducido |
|
Alemania |
19% |
7% |
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Francia |
19,6% |
5,5% |
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Irlanda |
21% |
13,5% |
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Italia |
20% |
10% |
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Paises Bajos |
19% |
6% |
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Portugal |
20% |
12% |
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Reino Unido |
17,5% |
5% |
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ESPAÑA |
18% |
8% |
El pacto por la economía
Un pacto se alcanza desde la toma de acuerdos comunes y para eso hace falta diálogo.
Eso es lo que pretende el presidente Zapatero con su propuesta de Pacto por la Economía que realizó en su última comparecencia en el Congreso de los Diputados el pasado día 17 de febrero.
Para abordar la salida de la crisis económica, el gobierno socialista ha buscado siempre la complicidad del conjunto de los grupos políticos, convencido que es desde una estrategia común el camino más certero para conseguirlo.
Prueba de ello es el acuerdo que se alcanzó para apoyar al sistema financiero cuando lo necesitaba o las propuestas que se están debatiendo sobre la reforma laboral en la Mesa de Diálogo Social, sobre pensiones en el Pacto de Toledo o en Pacto de Educación.
En esta ocasión, el presidente Zapatero presentó una oferta directa y clara de Pacto, una oferta que hizo extensiva a todas las fuerzas políticas mediante la cual pide y ofrece consenso sobre puntos de acuerdo muy concretos y de gran impacto en nuestra economía:
- la competitividad y el fomento de la creación de empleo
- la renovación del modelo productivo
- la reducción del déficit público
- la estabilidad del sistema financiero.
Propuso los temas pero también apuntó sobre los tiempos: un plazo no mayor de dos meses para poner en marcha las reformas antes de que finalice el primer semestre del año.
Para ello designó una Comisión formada por tres miembros de su Gabinete y definió un método de trabajo.
Creo que debemos estar satisfechos por el arranque de estos trabajos. En primer lugar, porque la primera reunión que se realizo fue un éxito de convocatoria (acudieron todos los grupos políticos) y, lo que es más importante, el buen clima y la predisposición al diálogo.
Bien es cierto que en la rueda de prensa posterior que tuvo lugar después, la delegación del PP mostró una actitud que, según participantes de la reunión, fue sensiblemente diferente. Desde mi punto de vista, el sr. Montoro adoptó una actitud poco respetuosa, rozando la burla, sobre un foro que aborda un asunto tan serio como la recuperación económica de nuestro país.
Pero ni siquiera eso es importante si se mantiene la voluntad de diálogo y, por supuesto, de los acuerdos comunes.
En esa reunión, que tuvo lugar el pasado día 25 de febrero, se adoptaron decisiones más relacionadas con el método de trabajo y, lo que es más importante, se fijaron los temas a tratar.
En esta línea, el Gobierno se comprometió a enviar, para el siguiente lunes, al resto de los grupos un documento de propuestas concretas sobre los temas acordados y se fijó la agenda de reuniones bilaterales con cada partido político.
Cumpliendo con su compromiso, la vicepresidenta Salgado hizo público, en rueda de prensa, el paquete de medidas que el Gobierno aporta para el debate y que tienen como objetivo la recuperación del crecimiento económico y la creación de empleo.
Hay que destacar dos bloques definidos de propuestas. Por un lado, aquellas que van dirigidas a promover empleo de forma inmediata en el sector de la construcción que es el que más está sufriendo el efecto del desempleo. Queremos apostar por la construcción y hay que hacerlo de forma sostenible, esto es, renovando y mejorando lo que ya tenemos.
No debemos olvidar que hay muchos sectores profesionales que se han visto muy afectados por el efecto de la burbuja inmobiliaria y que la paralización de la construcción ha perjudicado su crecimiento.
En esta línea, se hacen propuestas como la reducción del IVA para todo tipo de obras de rehabilitación de viviendas durante dos años y con una nueva deducción extraordinaria del IRPF del 10% de costes de obra de rehabilitación y acceso en las rentas más bajas.
Estas medidas, junto con otras, pretenden ser un motor de generación de empleo con una incidencia en los dos próximos años muy alta.
Por otro lado, quiero destacar las medidas destinadas a poyar a las PYMES y a los autónomos.
Se propone hacer concesión directa a través del ICO de créditos a pequeñas empresas con un importe máximo de 200.000 euros y con una cobertura de riesgo del 100%.
Esto va a suponer un gran salto en el apoyo de nuestras PYMES, ya que será el propio ICO el que atienda las peticiones de crédito directamente, ganando así tiempo, gestión y garantías de que toda aquella pequeña empresa que lo necesite cuente con financiación.
Hay más propuestas que podría seguir enumerando pero me gustaría destacar aquellas que van dirigidas al sector turístico, que tan importante es para mi Comunidad Autónoma, como son la ampliación hasta 500 M€ de la línea ICO-FuturE para apoyar la renovación del sector y el Plan de incentivos a la desestacionalización que tiene como objetivo ampliar la actividad por encima de los seis meses para aquellas empresas que lo deseen.
Mañana comienza la ronda de reuniones con todos los grupos políticos, cumpliendo así con el calendario acordado.
El gobierno presenta este documento con la sana intención de recoger la opinión del resto de las fuerzas políticas, contrastar las ideas, escuchar sus propuestas, asumir las mejores y ponerlas en marcha cuanto antes.
Es importante que estas medidas cuenten con el mayor consenso posible. Pero es igualmente necesario que intentemos, en la medida de los posible, reducir los tiempos en la toma de decisiones para que estas iniciativas tengan cuanto antes un impacto en nuestra economía y, sobre todo, en la generación de empleo.
Hoy han comenzado los primeros comentarios sobre las propuestas del documento y todos ellos deben ser valorados.
Somos conscientes que todas las propuestas no serán del agrado de cada uno de los grupos políticos, que algunas de ellas se rechazarán y serán reemplazadas por otras que generen mayor grado de acuerdo.
De eso se trata. De conseguir el mejor de los escenarios, de que el conjunto de las fuerzas políticas se unan para que el impulso de las medidas sea más fuertes y alcancen mayor impacto.
Se lo debemos a la ciudadanía y se lo debemos todos. El Gobierno tiene la responsabilidad de sacar a España de la crisis pero la clase política le debe a toda la ciudadanía el mejor de los climas políticos, confianza en nosotros como país, confianza en nuestra capacidad y confianza en el futuro.
Hoy escucho al PP reivindicar la autoría de algunas de las propuestas que presenta el Gobierno. Si asumen las propuestas como suyas y, entiendo, que por buenas, bienvenido sea.
¿Quieren decir con eso que seguirán trabajando, como manifiestan el resto de los partidos políticos, para alcanzar un Pacto por la Economía?
¿Serán capaces de mantener la vía del diálogo y el acuerdo por encima de intereses particulares?
Es bueno que tanto el PP como otras fuerzas se identifiquen con algunas de las propuestas. Quiere decir que vamos por buen camino, que estamos siendo capaces de ofrecer un primer documento que sirva para el debate.
Esto no puede ser un motivo para la ofensa, por el contrario, debe ser para el PP un aliciente para seguir trabajando para alcanzar el Pacto.
Lo comentarios fáciles, las frases hechas no ayudan. No es el momento de ese tipo de debates. Es el momento del diálogo, del acuerdo y, por supuesto, de la acción.
Tenemos que generar empleo y tenemos que reactivar nuestra economía. Y tenemos que hacerlo sin cometer los errores del pasado, sin burbujas, sin especulación, sin avaricia.
Tenemos que hacerlo juntos, los partidos y también los agentes sociales. Tenemos que hacerlo por nuestras empresas, por las personas y por nuestro futuro.
El presidente Zapatero fue muy claro en esto: asumiremos la responsabilidad de las consecuencias de esta crisis económica, por eso tenemos la responsabilidad de gobierno, somos conscientes y consecuentes con eso, pero apostamos firmemente por este Pacto como el mejor y más útil de los instrumentos para empezar a crecer económicamente cuanto antes.
Ese debe ser el único interés de todos, eso debe ser lo que nos una.
2009: Un año en la memoria de muchas generaciones
Seguramente el año 2009 pasará a la historia como un año de los más duros en el ámbito económico, uno de esos años que perdurará en la memoria de varias generaciones por haber irrumpido en nuestras vidas de forman tan abrupta y dramática. 2009 pasa a ser a partir de ahora el año de la crisis global, de la caída de los sistemas financieros, de la destrucción de empleo.
Sin embargo, no debemos perder de vista un aspecto: a pesar de que pueda resultar sorprendente, la situación que vivimos ahora es radicalmente diferente a la que teníamos hace un año. El trabajo realizado en este tiempo, nos ha permitido situar la economía española en un momento de tránsito que nos conducirá, a lo largo de 2010, a una nueva etapa de recuperación y crecimiento.
Parece que los datos apuntan en esta dirección, sin embargo, como hemos dicho en otras ocasiones, no saldremos definitivamente de la crisis hasta que nuestras empresas empiecen a crear empleo. Sabemos que ésta es la principal preocupación de los ciudadanos y por eso, desde el Partido Socialista, seguiremos trabajando juntos, como lo hemos hecho durante este año, para acabar con esta situación cuanto antes.
Prueba de ello es que nos hemos reunido con multitud de colectivos y asociaciones para saber de sus preocupaciones y demandas, hemos recorrido prácticamente toda nuestra geografía para saber cuales eran las dificultades en cada territorio y, por supuesto, hemos fomentado la participación y hemos profundizado en aspectos concretos a través de la celebración de la Conferencia de Organizaciones Sectoriales.
No podemos olvidar, sin embargo, que buena parte del trabajo realizado por el Partido Socialista durante 2009 se ha centrado en la celebración de las tres convocatorias electorales: en Galicia, Euskadi y, a nivel nacional, las elecciones europeas. En todas ellas, hemos tomado nota de la respuesta ciudadana, tanto en el caso en el que hemos dejado de estar en el gobierno como en aquel donde lo hemos ganado, propiciando con ello una normalidad democrática que había esta ausente durante muchos años.
Hay sin embargo, un aspecto que me preocupa especialmente. Lo vimos en las elecciones europeas y forma parte de la sensación general con la que despedidos este año. Como consecuencia de la crisis, los ciudadanos han manifestado su desánimo con la política. Y lo entiendo, pero sólo en parte. Tienen razón en ser críticos con los políticos, sobre todos con aquellos que han hecho mal uso de la política, y en exigirnos mayor esfuerzo y compromiso en estos momentos de dificultad, sin embargo no creo que la solución pueda darse desde la desafección o la falta de implicación.
Tenemos dos retos fundamentales para el año próximo. En primer lugar, salir de la crisis; en segundo lugar, salir de una forma reforzada. Ambos exigen el compromiso de todos y en ellos, vamos a trabajar, junto a la ciudadanía y el Gobierno, para intentar alcanzarlos cuanto antes. Estaremos en primera fila impulsando la recuperación a través de la Estrategia de Economía Sostenible y por supuesto, estaremos en primera fila inaugurando una nueva etapa política en el proceso de construcción europea.
Para terminar, y siendo este el último post del año, no puedo despedirme sin recordar a los tres cooperantes españoles secuestrados y enviar todo mi apoyo y cariño a sus familias y amigos.
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