Una de las cosas que destacaría del papel de España en la cumbre del G-20 es la coherencia y el empeño que hemos mantenido en esta dura etapa que estamos atravesando.
La coherencia y el empeño de defender y adoptar unas medidas en España, sostener esas mismas medidas en el ámbito de la Unión Europea y ser capaces de defenderlas también en el ámbito internacional y, en concreto, en este pasado G20. Eso fue lo que hizo Zapatero cuando expuso sus medidas de reducción del déficit y realizó sus propuestas para la regulación del sistema financiero internacional.
En todo caso, hemos alcanzado un objetivo muy importante: el G20 se ha consolidado como el espacio de coordinación internacional para la lucha contra la crisis económica al mismo tiempo que España se ha consolidado también su posición en este grupo. Es un avance que no se ve, que no tiene efectos inmediatos pero que los tendrá poco a poco. Los grandes cambios cuestan mucho tiempo y esfuerzo, pero sólo con coherencia y empeño se consiguen.
En lo referente a la regulación del sistema financiero internacional se consiguió la adopción de reglas comunes para reforzar la transparencia, el control y el reparto de la carga que la crisis financiera ha supuesto para países, empresas y ciudadanos. Es cierto que nos hubiera gustado llegar más lejos.
Creemos de verdad que es necesario conseguir un sistema financiero internacional más sólido y responsable. Vamos a perseverar en esa dirección tal y como hicimos en la cumbre del G20. Los acuerdos, especialmente si son internacionales, no son fáciles de lograr pero hemos avanzado creando unas bases comunes cuando partíamos de abiertas diferencias. Ahora toca conseguir que en la Cumbre de Seúl los países se pongan de acuerdo respecto a qué medidas concretas adoptar para la regulación del sistema financiero internacional como han logrado en esta cumbre en otras materias.
Respecto a una cuestión que nos toca todavía más de cerca, la reducción del déficit, el Presidente Zapatero expuso en el G20 las medidas adoptadas por España y éstas recibieron el pleno respaldo de la comunidad internacional. Medidas que también están adoptando otros países europeos como Reino Unido, Francia, Italia o Alemania.
A todo esto, mientras el presidente defendía ante los líderes internacionales las medidas para generar la confianza que nuestra economía merece… ¿Sabéis donde estaba Rajoy? ¿Apoyando a España? No… Una vez más, y de modo completamente irresponsable, bramaba contra la solvencia de nuestra economía en una acto público. Se quejaba de que él lleva advirtiéndonos desde hace mucho tiempo pero que nadie le escucha. Quizás debería preguntarse por qué nadie le escucha. Es más, debería preguntarse si es que no le escuchan o si es que nadie le hace caso. Especialmente en su propio partido.
En cualquier caso, en el PSOE sí estamos dispuestos a escuchar sus propuestas. Si es que las tiene. Porque el otro día, cuanto anunciaron a bombo y platillo que iban a desvelar su programa económico se quedaron de nuevo en vaguedades. Les fallaron las propuestas… y los invitados. De momento, de Rajoy sólo sabemos dos cosas: que es el único dirigente europeo que está en contra del Peaje Financiero y que estaría dispuesto a entrar en un gobierno de concentración si Zapatero no estuviera. Que coincidencia, ¡la persona que siempre le gana las elecciones!



