Con motivo del acto que hemos celebrado ayer por la tarde, importante para muchas personas, entre las que me incluyo, recuerdo con especial ilusión el día en el que el Presidente Zapatero anunció en Alicante, el compromiso con mi provincia para poner en marcha la sede principal de la Casa del Mediterráneo Lamentablemente, también recuerdo algunas desafortunadas declaraciones al respecto procedentes de ciertos representantes políticos pero, afortunadamente, la alegría de este acto hace que caigan en el olvido.
Han hecho falta algunos meses, mucho esfuerzo y también superar algunos obstáculos para que la Casa del Mediterráneo no sea sólo un proyecto del futuro, sino que es ya una realidad del presente.
Cada día supone un paso adelante. Cada día supone una pieza más, integrada en un proyecto que algunos y algunas teníamos en la cabeza desde hace tiempo, pero que gracias al esfuerzo de muchas personas se va convirtiendo en una realidad que crece a buen rimo, para beneficio de alicantinos y alicantinas. Se trata de un proyecto que reside en Alicante, Xabia y Benidorm, pero que pertenece a toda la Comunitat Valenciana y que yo tuve el privilegio de de diseñar, planificar y dirigir.
Casa Mediterráneo representa una forma de hacer política. La política de cumplir con la palabra dada y la política de sumar esfuerzos de diferentes Administraciones, dejando de lado las diferencias partidarias.
Este proyecto pretende hacer de la provincia de Alicante un centro donde tengan cabida iniciativas culturales, políticas, sociales y económicas que se producen y suceden en ese mar que tanto nos une y que también nos define. Un mar que baña tres continentes, 450 millones de personas, de 22 países. Se trata de ir sumando cada día a las Universidades, empresarios, agentes sociales, etc., demostrando que la provincia de Alicante y la Comunitat Valenciana estarán a la altura de este reto internacional.
Me viene a la cabeza una idea que el Ministro Moratinos ha defendido siempre de manera incesante: llevar a cabo una acción exterior de la ciudadanía y para la ciudadanía. Casa Mediterráneo supone el respaldo hacia esa sociedad civil, cada día más global, cada día más participativa, pero al mismo tiempo más comprometida y exigente con la realidad que está más allá de sus fronteras. Mi enhorabuena y agradecimiento a todos y todas los que a diario hacen y harán posible este proyecto.




