
El sábado pasado tuve la gran oportunidad de compartir con los compañeros y compañeras de la Agrupación socialista de París, un acto muy emotivo, la conmemoración de 100 años de compromiso y militancia, 100 años de dignificación de los valores y principios progresistas en y desde París.
El acto se celebró en la sede del Partido Socialista Francés, donde socialistas franceses y españoles compartimos un tiempo de recuerdo, de reconocimiento y también de gratitud. Reconocimiento a las generaciones de compañeros y compañeras que mucho antes que la mía, lo arriesgaron todo para poder seguir defendiendo sus ideas, nuestras ideas. Generaciones de socialistas que obligados al exilio, encontraron en París un espacio donde seguir luchando por aquello en lo que creían, luchando por un país que es el que hoy disfrutamos.
Pertenezco a una generación que nació en Democracia, gracias en buena parte a su trabajo y generosidad. Una generación distinta sí, pero íntimamente relacionada con las que desarrollaron en París su militancia. Me siento representada en ellos, tengo la fortuna de poder mirarme en ellos para saber quién soy.
Nuestra deuda como país para con todos ellos jamás podrá ser saldada, pero sí podemos reconocerles su labor con gestos tan sencillos como devolverles lo que jamás debieron perder: la nacionalidad del país por el que tuvieron que exilarse. Ese fue uno de nuestros compromisos: devolver a muchas familias su propia identidad, sus raíces. Hace sólo unos días, el pasado 22 de enero, el Gobierno amplió el plazo un año más para que los hijos e hijas de estos luchadores, como lo fueron muchos de los militantes de la agrupación de París, puedan solicitar la nacionalidad española. También los nietos, una generación obligada al desarraigo por el exilio, con los que también estábamos en deuda.
Al hacerlo, nuestro país crece en democracia, madura nuestra conciencia social y descansan nuestros mayores con la paz y la tranquilidad de ver a su país avanzar con paso firme por la senda por la que tanto trabajaron.
España es un país de emigrantes e inmigrantes. Los socialistas sabemos bien qué significa tener que abandonar tu tierra, tus raíces y trabajar duro cada día por salir adelante. Es por eso que seguiremos trabajando cada día para que nada ni nadie interfiera en un pacto de convivencia que ha costado mucho tiempo y esfuerzo alcanzar en España. Un pacto que merece la pena.
