Menos margen para la especulación
Los bancos no pueden eludir la responsabilidad de las hipotecas de alto riesgo que concedieron.
Tampoco pueden esquivar su parte de responsabilidad en el fracaso de ese “capitalismo popular” (*) impulsado por las tesis neoliberales y que ha demostrado su inviabilidad, y ha hecho que muchos ciudadanos no puedan hacer frente a sus deudas y pierdan sus ahorros en favor del mercado financiero y de vaivenes a los que no tienen capacidad para responder.
El problema económico de la burbuja del ladrillo no está en los pequeños ahorradores atrapados por hipotecas excesivas (aunque todos nos hemos dejado arrastrar por el modelo), sino en la enorme deuda de promotores y constructores, como acaba de reconocer el presidente de La Caixa, Isidre Fainé.
Las medidas del Gobierno defienden a los ciudadanos e intentan socializar las pérdidas y daños de la crisis con auténtico sentido de justicia redistributiva y social.
La crisis financiera no se arreglará embargando a los más pobres ni aumentando desahucios que sólo incrementan el exceso de casas vacías, inútiles para arreglar el problema de vivienda de muchas familias y jóvenes, y que a menudo acaban engordando el tesoro de especuladores y subasteros.
El Gobierno dio ayer un paso más en su empeño por evitar que sean los más débiles los que paguen el coste de la crisis, al aumentar la protección de los bienes que no podrán ser embargados por los bancos cuando haya que devolver una hipoteca.
No es la solución definitiva a los problemas de muchos ciudadanos para asumir las deudas contraídas en épocas de bonanza, sin duda habrá que seguir ideando medidas para paliar las dificultades que está provocando esta tremenda crisis. Y aplicar nuevos controles a los especuladores, como la aprobación de la tasa a las transacciones financieras que tuve la satisfacción de defender hace ahora un año en el Senado.
Sé que no bastan, pero son pasos en la buena dirección, en el objetivo que siempre ha guiado al Gobierno, tanto en las duras como en las maduras: que cuando salgamos de esta crisis, que saldremos, no haya nadie que se haya quedado en el camino.
(*) expresión importada por el PP de las tesis económicas de Margaret Thatcher
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