No de esta forma
Ayer, ante una decisión política de un alcalde, acertada o no, se produjo como respuesta una reacción incívica hacia la persona responsable de tomarla. Evidentemente, hoy nadie habla de si los argumentos eran buenos o no, si tenían razones o no,… las han perdido… y aquellos que protagonizaron estos hechos deberían pensar qué han conseguido con su actitud.
Estoy convencida de que tienen sus motivos para estar enfadados y por supuesto, tienen todo el derecho a protestar, pero las protestas no deben pasar por encima de derechos individuales como el de la intimidad del domicilio, como ocurrió ayer con Alberto Ruiz Gallardón. No es lo mismo que protestar ante el Ayuntamiento. De haber sido así, el debate hoy sería otro muy distinto. Esperemos que hechos como este no se repitan, pues no benefician a nadie, no nos benefician como sociedad.
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