De vuelta
Hola a todos y todas. En los últimos meses mi nueva responsabilidad y sus obligaciones me han apartado de este blog, aunque siempre rondaba en mi cabeza un “en el hueco después de… me pongo con ello”, pues es algo que me gusta y quería actualizarlo. Os pido disculpas por no haberlo hecho.
Dentro de unos días hará tres meses que fui nombrada Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad. Una enorme responsabilidad que asumo con muchísima ilusión, pero también siendo muy consciente de los retos y tareas pendientes que exigen de la máxima atención. En eso estoy, rodeada de buenos profesionales que llevan años dedicándose al bienestar de los demás.
Quisiera aprovechar estas líneas para agradecer el apoyo que he recibido en este tiempo, también a través de este blog, pero además, expresar mi compromiso renovado con este espacio y con todos los que estáis siempre pendientes al otro lado, a todos los que me hacéis llegar vuestras aportaciones, quejas o comentarios. Siempre sirven. Gracias.
Garantizando derechos: Ley de igualdad de trato y no discriminación
“Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna, por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, o cualquier otra circunstancia personal o social”. Así queda recogido en el artículo 14 de nuestra Constitución. Un derecho que tenemos la obligación de garantizar. Son muchos los ejemplos que nos indican que debemos actuar, tal y como nos pide también la Unión Europea.
De aquí en adelante iniciamos un período de participación y concertación que nos permita aprobar la mejor ley posible para ello, la Ley Integral para la Igualdad de Trato y no discriminación.
Esta ley pretende visibilizar y sacar a la luz los problemas de discriminación que existen en España, y ofrecer respuestas adecuadas. No se trata de regular las relaciones interpersonales, se trata de garantizar el acceso a determinados derechos y servicios en condiciones de igualdad para todos los ciudadanos y ciudadanas.
Se trata de construir una sociedad más igualitaria y respetuosa, una sociedad que no humille a nadie y que no permita que nadie sea humillado. No solo porque es lo más justo, sino porque además, esa sociedad es mucho más competitiva y por ende productiva.
Este Gobierno ha desarrollado y avanzado mucho en estos años en derechos civiles y con esta Ley damos un paso más. Incorporamos por primera vez todas las definiciones en materia de discriminación que existen en el ámbito de la Unión Europea. Así, España se sitúa a nivel de países como Alemania, Suecia, Holanda y Austria, que ya han adaptado sus normativas.
La discriminación nos puede afectar a todos, a través de la edad, la enfermedad o la discapacidad, por ejemplo. Esta es, por tanto, una ley de mayorías, una ley que garantiza derechos, no los crea.
Estoy convencida de que este proyecto contará con el respaldo de la mayoría del Parlamento y de la sociedad en su conjunto y que con ello avanzaremos hacia una sociedad más cívica y solidaria.
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