Este fin de semana hemos perdido a un buen hombre, a un gran demócrata.
Quisiera enviar desde aquí un abrazo enorme a la familia de un gran demócrata, de un político, de un cantautor, de un ciudadano, de un hombre ejemplar a quien hemos perdido este fin de semana. Por supuesto, me estoy refiriendo a Labordeta.
Vivimos unos días tristes. Esta tarde he tenido la oportunidad de acudir personalmente a la capilla ardiente, no podía faltar, he querido unirme, en nombre de todos los socialistas, al reconocimiento que merece Labordeta. Esta tarde, al ver las muestras de cariño espontáneas y plurales no he podido evitar emocionarme, Labordeta es patrimonio de todos, y patria de los progresistas.
Un hombre leal a sus principios y convicciones, siempre y en todo momento, especialmente en los momentos claves de la historia reciente de nuestro país, especialmente en su lucha por la libertad y la justicia.
Para los socialistas José Antonio Labordeta será siempre recordado como un hombre valiente y honesto.
Todos y todas recordaremos siempre a este ciudadano al que le debe mucho la democracia, le debe mucho el país y le debe mucho la política.
Le recuerdo con especial cariño de la etapa en la que coincidí con él en mi primera legislatura como diputada. Labordeta era una persona entrañable. Pero siento además, un profundo respeto, reconocimiento y agradecimiento por ser un hombre que alzó la voz cuando había que hacerlo, para avanzar en la justicia y en la libertad y que además, nos acercó a la España plural que hoy somos.
Hemos perdido a uno de los grandes y los socialistas nos sumamos al dolor de su familia, al de la Chunta Aragonesista y al de todos los demócratas.
33 familias que quieren volver a ver brillar el sol
El pasado domingo se cumplió un mes desde que 33 mineros quedaran sepultados a 701 metros bajo tierra en Chile. Un mes sin ver la luz, sin poder abrazar a sus familiares, un mes sin sentirse libres, como algunos de los propios mineros cuentan.
Se trata de un accidente que mantiene en vilo no sólo a las 33 familias de los mineros, ni siquiera a todo un país, mantiene en vilo a todos los que vemos sus caras y oímos sus voces en la televisión, desde debajo de la tierra. Es la primera vez que asistimos perplejos en directo, desde nuestras casas, a la retransmisión de un accidente de estas características.
Se trata de un accidente que ha puesto el foco de la información internacional en las dificultades que afrontan aún hoy muchos trabajadores y trabajadoras de sectores como la minería.
Las autoridades chilenas informan de que los trabajos de rescate pueden durar aún dos o tres meses más, un tiempo en el que espero que nadie olvide a esas 33 familias. Han dado nombre a la máquina encargada de una nueva perforación para el rescate, “La Milagrosa”. Sólo este hecho nos dice claramente cómo se sienten esas 33 familias, que no pierden la esperanza de ver a sus seres queridos de nuevo junto a ellas. Me siento muy cerca de ellas, conozco muchas historias de la minería, transmitidas de padres a hijos, historias que forman parte de la identidad de algunos pueblos de nuestro país, como los de la montaña de León, lugares que forman parte de mis raíces. Deseo que esta terrible historia tenga un final feliz, espero que “la milagrosa” nos dé una buena noticia lo más pronto posible.
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