Tendencias que inician su consolidación
Es agosto y aunque parece que estos días calurosos piden temas algo más livianos que el resto del año, teniendo en cuenta la coyuntura económica de los últimos dos años, creo que es también un mes perfecto para hablar de datos económicos. Y lo es, además, porque tenemos buenos motivos para hacerlo.
En los últimos días hemos ido conociendo algunos datos que deben afianzar nuestra confianza en la economía española y en nuestras posibilidades de crecimiento futuro:
- Los datos de la mayor caída del desempleo en un mes de julio desde hacía 12 años,
- Las 300.000 nuevas afiliaciones a la seguridad social desde enero,
- El importante crecimiento en 7,7 puntos, en tan sólo un mes, del índice de confianza del consumidor,
- La mejora del turismo,
- O el aumento de un 3,1% en junio, desde junio del año pasado y encadenando su cuarto repunte consecutivo, tras dos años en negativo, del índice de producción industrial.
Todo ello, nos aporta motivos positivos para afianzar nuestra confianza en la hoja de ruta que el Gobierno está llevando a cabo para iniciar la recuperación económica, nos aportan buenas noticias que avanzan hacia un proceso de consolidación.
Han sido muchas las medidas aprobadas y muy importantes las reformas. Lo dijimos en otras ocasiones, algunas de esas medidas y reformas nos darían buenos resultados en el corto plazo y otras, especialmente las reformas estructurales, lo harían en el medio y largo plazo, pero lo importante es que comenzamos a verlos. Y, ojo, eso no significa en modo alguno que estemos lanzando las campanas al vuelo, pero sí nos da la pauta para confirmar que, hoy, España está en mejores condiciones para afrontar las dificultades, hoy somos más fuertes, como país y como sociedad y que debemos seguir trabajando en esa línea.
Las pruebas realizadas recientemente y por iniciativa española a 91 entidades europeas confirman que el sistema financiero español es de los más solventes del mundo. En España hemos hecho un esfuerzo voluntario adicional de transparencia para que los mercados no tengan ninguna duda de la capacidad de nuestros bancos para afrontar y superar el impacto de la crisis del sector inmobiliario. Y lo hemos hecho así porque creemos que no hay mejor herramienta que la transparencia para otorgar más confianza y fiabilidad en los resultados.
Algunas medidas comienzan ahora su andadura y confío en que nos darán buenas noticias en no mucho tiempo, como por ejemplo, la posibilidad desde mediados de junio de solicitar los nuevos préstamos directos del ICO para financiar inversiones empresariales o necesidades de liquidez por parte de autónomos y PYMES.
Insisto, ni triunfalismo ni conformismo. No nos conformamos sólo con estos datos y no lo hacemos porque sabemos que las medidas y reformas aprobadas en los últimos meses mejorarán aún más estos indicadores.
Esto no significa que no nos quede aún algún mal dato o alguna mala noticia por afrontar en el futuro, debemos ser prudentes por ello, pero sí podemos ampliar nuestra confianza en la economía española.
Sirvan estos buenos datos para ofrecer al conjunto de la sociedad el impulso decisivo que nos haga salir definitivamente de la crisis, el impulso que consolide la confianza necesaria para que entre todos salgamos de ésta.
El próximo reto, las cifras del crecimiento del PIB nacional durante el segundo trimestre del año. Los analistas creen que el Banco de España comunicará en breve este dato y coinciden en la previsión de que sea mejor que el del primer trimestre. Sería una nueva buena noticia para seguir consolidando tendencias.
Me pregunto si en esta ocasión se alegrará la oposición de los buenos datos. Por el momento lo único que hemos comprobado en estos días es que se han quedado mudos en esta materia. Lo que sí sabemos es que Rajoy se ha ido de vacaciones, en coche y sin cinturón de seguridad!!
Las otras víctimas.
Han pasado cinco años desde el trágico incendio en Guadalajara que acabó con la vida de 11 trabajadores del retén que intentaba apagarlo.
11 personas, muchas de ellas jóvenes que, cumpliendo con su obligación, tuvieron el peor de los finales.
Estamos viviendo unos días que hacen que los recordemos. Nuevo incendios en estos días de calor, muchos de ellos ocasionados por imprudencias humanas.
Son días para pensar en las familias de las víctimas y trasladarles, una vez más, todo nuestro cariño y comprensión por el dolor que siguen sufriendo por la pérdida de sus seres queridos.
Hay otras víctimas. Son los compañeros que los sobrevivieron, esos que sin tener tiempo para llorar la pérdida sufrida siguieron trabajando hasta conseguir acabar con el fuego maldito que arrasó con los campos y se llevó para siempre a 11 de los suyos.
Son los mismos que luego se vieron señalados por un dedo acusador que les hacía responsables de la tragedia. Eran trabajadores del área de medio ambiente, técnicos y responsables institucionales. Muchos de ellos vieron sus nombres en las portadas de los periódicos (muchas portadas). Se les acusaba de imprudentes, temerarios, irresponsables, incluso de pirómanos.
Sufrieron el peor acoso político que conozco por parte de un partido que no tuvo pudor en utilizar este terrible accidente buscando algún oscuro rédito que soy incapaz de comprender.
No olvidemos que siete de ellos llegaron a ser imputados por homicidio imprudente.
Han pasado cinco años y hoy, libres de toda sospecha, siguen sin querer hablar. Los que pudieron siguen entregados a su tarea con el mismo nivel de compromiso que tuvieron previo al accidente pero también sé que algunos tuvieron que modificar su vida, cambiando de ciudad y de entorno por la presión a la que se vieron sometidos.
Su absoluta exculpación por parte de la Audiencia de Guadalajara no ha ocupado las mismas portadas que su supuesta culpabilidad.
No encuentro muchas noticias en internet que hablen del tema pero, sobre todo, lo que no encuentro es la disculpa del partido político que los acosó, persiguió y denunció.
La muerte de los 11 trabajadores en el incendio de Guadalajara fue un accidente que no se pudo prever. Un terrible y desgraciado accidente que nadie hubiese deseado, mucho menos sus compañeros de trabajo.
Quiero pensar que estas siete personas, tan injustamente imputadas en el pasado y hoy absueltas de toda responsabilidad, puedan llorar el recuerdo de sus compañeros y seguir adelante con sus vidas.
Y quiero pensar que existe la decencia política pese a esos que, escondidos como cobardes, son incapaces de dar la cara y reconocer públicamente que se equivocaron.
A Chema, a tantos,…
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