En el conflicto palestino-israelí no podremos construir nada sobre las cenizas, pero sí sobre el diálogo
La semana pasada tuve el gran privilegio de participar en unas jornadas que organizaba en el Senado la Comisión Internacional de Mujeres por una Paz Palestino-Israelí Justa y Sostenible, que trataban sobre la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU, que habla, entre otras cosas, de una mayor representación de mujeres en todos los niveles de toma de decisiones en la resolución de conflictos.
Nadie podría haber imaginado hace apenas unos días, los terribles acontecimientos que ocurrieron el lunes. Nadie pudo imaginar jamás que, cuando se reunieran mujeres palestinas e israelíes para hablar del proceso de paz y libertad en la zona, tendríamos que dedicar buena parte de la sesión a condenar rotundamente el paso atrás que se ha dado en lugar de avanzar en el camino recorrido.
La sacudida brutal de un nuevo ataque Israelí ha conmocionado a la comunidad internacional, desde luego así ha sido en la española. Todo por la sinrazón de un ataque perpetrado en aguas internacionales y dirigido a una flotilla de suministros y de ayuda humanitaria que se dirigía a Gaza.
En una solución política, pacífica y dialogada, el uso de la fuerza es absolutamente inútil y la lucha por la paz implica mucho más que la ausencia de la guerra, atañe a cuestiones de justicia y equidad que nos comprometen a todos y a todas. Sí se refiere a la necesidad de la gente, al acceso al agua, a la salud, a la educación a la sostenibilidad de los recursos naturales, pero también a la propiedad, al territorio y a la vivienda.
Quiero rescatar el mensaje del grupo de mayores que desde Johannesburgo, Mandela y todos los activistas, algunos de ellos premios Nobel de la Paz, nos han lanzado estos días, y es que este trágico e intolerable incidente debe urgirnos a poner fin de una vez por todas al bloqueo de Gaza, que dura ya demasiado tiempo y a dirigir la atención del mundo hacia el sufrimiento de miles de personas que viven encerradas en Gaza, la mitad de los cuales no se nos puede olvidar que son chicos y especialmente chicas menores de 18 años.
Tenemos que seguir avanzando mucho más en la apuesta por la paz duradera y justa entre sociedades y pueblos, como son el de Israel y el Palestino. El ataque del ejército de Israel, permitido y amparado, desgraciadamente, demuestra cómo se puede trabajar en contra de la paz en la región. Y, por el contrario, en las jornadas de la Comisión Internacional de Mujeres por una Paz Palestino-Israelí Justa y Sostenible, mujeres de Israel y Palestina fueron capaces de sentarse juntas, de discutir, de dialogar, y lo más importante, de acordar. Y lo hicieron alcanzando una resolución que han sido incapaces, todavía a estas horas, de acordar otras comisiones internacionales, y eso le da un enorme valor.
No podemos permitir que el ataque brutal del pasado lunes nos haga caer en el desaliento o en la desesperanza. Sé que supone una violación gravísima del derecho internacional, sé que además, seguramente, no ha representado a una parte fundamental de sus sociedades. Y aunque el ataque es un atentado contra las conversaciones de paz y un acto brutal que arrasa con los esfuerzos de los últimos meses, aunque, como digo, es una barbaridad que aísla seguramente más el conflicto nuestra voluntad política de seguir tejiendo redes y nuestra voluntad política de ser capaces de sacar acuerdos comunes, para mí es un hilo de esperanza al que yo me quiero aferrar.
La paz y la estabilidad en la región están en serio riesgo. Cuando las conversaciones de paz se paran la paz se aleja. Está claro que dentro de Israel una parte no quieren que el proceso avance. Una parte del Gobierno pero también una parte de la sociedad. Sea como sea nuestra condena más absoluta a lo sucedido, y sea como sea seguiremos exigiendo que se levante el bloqueo a Gaza. Mientras lo hacemos seguiremos trabajando para que no se rompan las conversaciones y las negociaciones entre palestinos e israelíes.
Tenemos que preguntarnos una vez más qué seguridad y qué paz se quiere sobre una Gaza destrozada y sobre ocupaciones ilegales en territorios Palestinos. Sobre las cenizas no se puede construir nada, pero sí sobre el diálogo, sí sobre la alianza fuerte entre mujeres, sí sobre la lección que nos da la sociedad civil una y otra vez cuando la comunidad internacional no está a la altura. Sí sobre la alianza de mujeres de unos países y otros que, por encima de todo, quieren ver a sus sociedades en paz.
En estos días donde la desesperanza azota nuestras sociedades tenemos que seguir alzando la voz, no para gritar, sino para decir una vez más que estamos aquí y que estaremos a la altura.
Sobre la reforma laboral
Esta mañana he estado en los Desayunos de TVE, entre otras cosas hemos hablado sobre la reforma laboral y el diálogo social. Os dejó aquí el vídeo con toda la entrevista por si os interesa.
Entrevista en los Desayunos de TVE
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