Escribí este pos hace ya días, y no lo subí porque por más que lo leo, me faltan palabras para describir todo lo que pienso y siento, y me gustaría transmitir.
He pensado muchas veces en Haití a lo largo de la última semana y también de los últimos años. Hace 7 años la cooperación española decidió colocarlo en el corazón de los países prioritarios. Un país situado en una zona donde España viene trabajando muchos años en solidaridad, América Latina, pero que sin embargo, era absolutamente desconocido para nuestro país y no tenía, en mi opinión, la atención que merecía. Siempre me pregunté el por qué de esta situación. Que unos ciudadanos hablen francés en lugar de castellano no me parece en ningún caso una razón suficiente cuando es uno de los países más pobres del mundo y el que más de América Latina.
Conozco Haití, fue mi primer viaje como Secretaria de Estado de Cooperación y me impactó brutalmente, porque encontré un país inestable políticamente, inmerso en el caos, sin Estado, con basura por todas partes, sin apenas luz cuando caía la noche y con falta de esperanza en la retina de los ojos de la gente.
Y desde entonces decidimos que adquiríamos un compromiso con ellos, abrimos una oficina de cooperación española que hoy sigue trabajando de forma brillante y a la que quiero reconocer el trabajo desde aquí. También nos comprometimos en la misión de estabilidad política que lidera Naciones Unidas, y de la cual España forma parte desde el principio junto a Brasil, porque entendíamos que un país como España, con esa relación con América Latina, no podía desentenderse de un país con tantas dificultades como Haití. Introdujimos a este país entre las prioridades de la Cumbre Iberoamericana, y lideramos las diferentes conferencias de reconstrucción de un país abatido una y otra vez por las catástrofes naturales, pero inmerso en un mal mayor: el olvido de la comunidad internacional.
Una siempre piensa en cuántas cosas podemos hacer por Haití. Y ahora, en estos días y en estas horas, cuando todavía hay vida debajo de los escombros 10 días después, pienso que más allá de todo lo que estamos haciendo por salvar vidas en un trabajo ejemplar, hay otras cosas que tenemos que empezar a tener muy presentes.
No ayuda en nada, entrar en polémicas sobre si los marines EEUU ayudan o invaden la isla cuando el caos y la violencia se han apoderado del país y la ayuda internacional no puede llegar a quien debe. Haití se encuentra de los EE.UU. a una distancia proporcional que Madrid de Canarias. Parece razonable, por una cuestión de distancia geográfica, que la intervención y el despliegue por parte de EE.UU. sean más rápido.
Ahora bien, considero que lo que debe hacerse es un reparto de tareas adecuado, lo importante no es quien presta la ayuda, sino si esta es eficaz y escrupulosamente respetuosa los principios y convenios internacionales en materia humanitaria. La UE y la ONU tienen la responsabilidad de coordinar la ayuda y EE.UU. debe garantizar la seguridad en su distribución.
Hay que tener en cuenta que Haití es uno de los países más pobres pero también uno de los más armados, sólo superado por Somalia. Recuerdo como si fuera hoy, lo que me impactó la iniciativa del gobierno provisional de entonces cuando al visitar aquel país estaban organizando un partido de fútbol con la selección brasileña, el objetivo, desarmar a la población, para entrar al estadio la condición era depositar un arma!!!!
Es por eso importante establecer la seguridad, reforzar la ayuda humanitaria y distribuirla bien, encontrar a los supervivientes y enterrar a quienes no pudieron sobrevivir, pero también es importante pensar que, con esta crisis, Haití corre un serio peligro de desaparecer como Estado.
Debemos fortalecer a sus autoridades para que sean dueñas de su propio desarrollo, que existen unas instituciones precarias que llevamos tiempo intentando levantar, que debemos fortalecer, para que en la enésima reconstrucción de aquel país, las políticas públicas, sean el marco, y para que garanticemos derechos. Para que los hospitales que se reconstruyan tengan médicos que los hagan funcionar y las escuelas maestros, y financiación, para que construyamos viviendas más seguras ante las catástrofes, y para que sea un país viable y certero.
Que hoy Haití ocupe el interés mediático, político y humanitario de las principales potencias del mundo es un dato alentador, lo que debemos conseguir ahora es que cuando los focos se retiren, sigamos allí, haciendo bien un trabajo lento y a largo plazo.
Está en nuestras manos, en la de todos, en la UE, en EE.UU. y por supuesto en la ONU que esto suceda, ha llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos y de demostrar que cuando hay voluntad política se puede conseguir.
Cuando pase un tiempo, volveré a hablaros de Haití, será mi forma de seguir llamando la atención sobre un país que ya no ocupara los telediarios, y seguiré alzando la voz cada vez que un partido como el pp se viste de solidario hoy mostrando su conmoción ante la catástrofe, para luego intentar que ciudadanos, quién sabe si de Haití, que vinieron a España huyendo de lo que hoy conocemos un poco más, no tengan los mas mínimos derechos.
P.D. todo mi reconocimiento a Pilar y Rosa, la prueba ejemplar de la solidaridad española, anclada en Haití desde hace algunos años…no os olvidaremos…
Cuentas de solidaridad con Haití
Banco Santander
Titular: Solidaridad Internacional
Cuenta nº 0049-0001-54-2210042242
Caja Madrid
Titular: Solidaridad Internacional
Cuenta nº 2038-1001-37-6000888882