Esta semana se ha celebrado la cuarta Conferencia de Presidentes. Desde mi punto de vista, un acontecimiento político extraordinariamente importante, un espacio privilegiado para la concertación. Son pocas las ocasiones en las que existe la oportunidad de que el Presidente del Gobierno, los diferentes Presidentes Autonómicos, los sindicatos y la patronal, se reúnan para poner en común sus puntos de vista con el objetivo de encontrar soluciones a problemas que nos incumben a todos, máxime cuando se trata de establecer vías que nos conduzcan antes, y con seguridad, hacia la recuperación económica.
Me pregunto: si éste es un objetivo en el que todos y todas estamos de acuerdo ¿por qué no somos capaces de encontrar la forma de hacerlo posible? Si consideramos que hay temas a resolver que merecen el esfuerzo de todos y todas, ¿por qué no somos capaces de mirar más allá del interés inmediato, de asumir compromisos a largo plazo, de responsabilizarse de lo que está pasando como si de verdad estuviera ocurriendo en nuestra propia casa?.
La falta de responsabilidad y coherencia con la que han actuado algunos en este tema no son buenas para nadie, pero menos para quien nos dedicamos a la política porque nos hace muy poco creíbles. No se trataba de sacar ninguna foto, se trataba de sacar adelante los puntos de encuentro que nos permitieran seguir avanzando, como ha ocurrido en otras ocasiones en sanidad o en investigación.
Se ha perdido una oportunidad. La oportunidad, por ejemplo, de alcanzar acuerdos en política de empleo juvenil, que nos hace falta, de mejorar la formación de los trabajadores, la calidad y eficacia de los servicios públicos de empleo. Se ha perdido la oportunidad de establecer las medidas que rebajen la tasa de temporalidad o permitan a las mujeres cobrar el mismo sueldo que los hombres a iguales puestos de trabajo.
No era la foto, eran las personas. Personas con nombre y apellidos que están detrás de las cifras económicas; personas que han perdido el empleo o han cerrado su negocio, que difícilmente llegan a fin de mes; personas que, a pesar de la distancia con la que hoy miran hacia la política, siguen confiando en nosotros para que resolvamos sus problemas. Personas que merecen que no nos resignemos ante la falta de acuerdo en esta coyuntura.
Se ha perdido una buena oportunidad, pero creo sinceramente que existen otras y que tenemos la responsabilidad de encontrarlas. Es más, esa responsabilidad me lleva a decir que tenemos la obligación de encontrarlas. ¿No os parece?




