El sueño olímpico
Río de Janeiro será finalmente, la ciudad que organizará los Juegos Olímpicos en el año 2016.
Ayer, conseguimos llegar a la final y, aunque no es el resultado
esperado, podemos sentirnos orgullosos del proyecto que presentábamos y del trabajo realizado.
Nuestra candidatura tenía lo mejor del sueño olímpico, la deportividad y el sentimiento de equipo. Todas las administraciones han trabajado unidas durante este tiempo, ofreciendo lo mejor de ellas mismas al gran objetivo común de lograr ser sede olímpica, pero sin dejar de respetar y reconocer desde el inicio las fortalezas de las otras candidaturas con las que competíamos: Chicago, Tokio y la ganadora, Río de Janeiro.
Sin duda, uno de los mejores ingredientes del proyecto de Madrid, del proyecto español, ha sido que ha contado siempre con la mejor afición posible. La ciudadanía, volcada con el sueño olímpico ha palpitado al ritmo de nuestra corazonada. Todos juntos, movidos por la ilusión de ver a nuestros grandes deportistas compitiendo en casa por el oro olímpico.
El deporte español está demostrando día tras día que cuenta con los
ingredientes necesarios para seguir obteniendo tantos éxitos como
hasta ahora: trabajo en equipo, espíritu de superación y la solidaridad y tolerancia propias de un país que se ha hecho a sí mismo. Las que nos permiten comprender hoy, que las lágrimas que vimos ayer en los ojos del Presidente de Brasil, Lula da Silva, eran fruto de las esperanzas y sueños de todo un país, que vio ayer cómo conseguían, por primera vez, proyectarse como líderes ante el mundo, tras un largo camino repleto de complicaciones hasta alcanzar el éxito.
Comprendemos su ilusión porque es la misma que nuestro país ha experimentado a lo largo de estos 30 años de construcción democrática, en los que hemos logrado alcanzar a nuestros países vecinos en cotas de bienestar y desarrollo económico.
Es la primera vez que unos Juegos Olímpicos se celebran en Sudamérica. Una oportunidad añadida de desarrollo para un país que lleva años esforzándose por alcanzar el sueño de la igualdad de oportunidades, un desarrollo justo e igualitario y unos servicios ciudadanos dignos para la población.
Sí, fue una tarde triste para nosotros, pero una vez pasado el primer momento, nos alegramos por un país que lucha por salir adelante, que trabaja, como lo hicimos los españoles, por alcanzar el Estado del Bienestar. Enhorabuena a ellos y para nuestra delegación que ha realizado un gran trabajo.
Con independencia del resultado y de la decisión de futuro que se tome, no podemos renunciar a ese sueño y a ese espíritu que hemos vivido y compartido este tiempo.
Lo que estoy haciendo ahora…
Esta tarde he querido bajar a la Plaza de Oriente y poder compartir con muchos madrileños y madrileñas la emoción de ver juntos y en directo la presentación en Copenhague de Madrid como ciudad candidata para ser sede de los Juegos Olímpicos 2016.
Un proyecto de país que nos emociona a todos, no sólo a los ciudadanos y ciudadanas de esta gran ciudad. Todos juntos apoyando a Madrid 2016.
Independientemente del resultado final, es impresionante ver cómo una ciudad, un país se vuelca con un proyecto deportivo que nos enorgullece, en un momento bueno para el deporte español. El respaldo ciudadano ya ha ganado hoy.
Día Internacional de las Personas Mayores
Hoy celebramos el día de las personas mayores, un día en el que debemos hacer una reflexión profunda acerca de las nuevas necesidades e inquietudes de los mayores de nuestro país.
Este debate se está desarrollando actualmente en mi partido. Hace tan sólo unas semanas inauguramos un grupo de trabajo federal de mayores, de personas que nos aportan una nueva visión del mayor. La primera reflexión lógica es que no podemos seguir aplicando las mismas políticas del siglo XX, pues las necesidades no son las mismas.
Nuevas acciones y respuestas deben adaptarse al nuevo mayor, porque el envejecimiento actual no es el mismo. Dentro del colectivo de mayores hay grupos muy distintos, se trata de un sector de la población diverso y plural.
Los mayores merecen nuestra atención, nuestro respeto, nuestra valoración y nuestra dedicación. La edad nunca debe suponer un valor para prejuzgar a nadie, ni como persona ni como ciudadano.
Las políticas dirigidas a mayores deben vivirse con la misma intención y la misma intensidad que con las del resto de colectivos.
Una parte importante del colectivo de mayores padecen déficits concretos y debemos conocerlos si queremos ofrecer una adecuada política social, alejada de falsos paternalismo ni tutelas.
El Gobierno que preside Zapatero se ha distinguido desde 2004, por no privilegiar ni diferenciar en su interés a los ciudadanos, y menos, por razón de su edad.
Muchos de nuestros mayores llevan en sus biografías momentos de lucha en épocas difíciles, esfuerzos gracias a los cuales, generaciones como la mía, disfrutamos de un país en democracia, un país de convivencia y de paz.
Han sido grandes transmisores de los valores y principios de la Democracia y la libertad. Olvidarlos sería un gran error. Su exigencia de progreso no se ha debilitado nunca y exige de nosotros un mayor esfuerzo para llevar a cabo políticas eficaces que nos permitan avanzar en derechos y dignidad para todas las personas, como es el caso de la Ley de Dependencia.
Nuestro trabajo con el mundo de los mayores es parte de este compromiso porque entendemos que “una sociedad para todas las edades” no sólo es posible sino necesaria.
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