Comienza un nuevo tiempo…
Hoy he podido reencontrarme con mi tierra y con mi gente, con los compañeros y las compañeras socialistas de Euskadi, en un momento muy especial. La fiesta del inicio de campaña con el que los socialistas comenzamos la cuenta atrás para lograr un nuevo tiempo un Euskadi, un tiempo para el acuerdo y para el futuro. Un ritual que significa que este partido se va a dejar la piel hasta el día 1 de marzo para explicar a los ciudadanos nuestro proyecto político, en Galicia, donde ya fuimos capaces de demostrar que otra Galicia es posible, y en Euskadi donde el cambio se merece una oportunidad que está al alcance de las ciudadanía, realmente en su mano.
No puedo transmitir en palabras lo que sentido y lo que significa para mí este momento, que he vivido en otras ocasiones, pero que nunca antes fue tan trascendente ni tan especial para mi.
Siempre he reivindicado que la política tiene que hacerse con la razón, pero también poniendo el corazón. Hoy me he emocionado profundamente viviendo este momento en Portugalete. Y voy a poner todo mi empeño, mi esfuerzo y mi trabajo en la campaña gallega y vasca, porque mi corazón ya está en Galicia y en Euskadi.
Lo que estoy haciendo hoy
He tenido la oportunidad de venir hoy a Santiago de Compostela para apoyar a los compañeros de Galicia y compartir con ellos una jornada de campaña.
Esta mañana hemos podido dar un paseo y disfrutar de algo increíble, conversar con los vecinos y vecinas de la zona contándoles nuestras propuestas y escuchando sus requerimientos.
Creo que pocas cosas hay más gratificantes para un socialista que esto: el cara a cara con los vecinos.
Me habréis escuchado decir en varias ocasiones que debemos trabajar por cumplir los sueños de la ciudadanía y para ello, lo primero que debemos hacer es ESCUCHAR y debatir. Algo, que desgraciadamente en los tiempos que vivimos, donde la urgencia y las prisas imperan en el día a día, se está perdiendo.
Desde aquí reivindico la belleza y necesidad de la conversación y el tú a tú.
Gracias a los compañeros que me han invitado a venir hoy a Santiago y como no, a todos los ciudadanos que han querido compartir conmigo unos minutos de su tiempo.
En un mundo libre o las sombras del sistema
Ayer tuve la oportunidad de presentar una conferencia de Consuelo Rumí sobre uno de los retos más complejos y apasionantes que tenemos en el escenario político del siglo XXI: los flujos migratorios y la integración social de los inmigrantes en las sociedades de hoy. Una conferencia que ha adelantado las líneas estratégicas de la nueva Ley de Extranjería que se va tramitar en los próximos meses y que consolidará los derechos y deberes de los inmigrantes en nuestro país. También regulará los derechos fundamentales de asociación, manifestación y reunión que la ley del Partido Popular vulneraba y que el Tribunal Constitucional reconoció.
Los socialistas asumimos desde el inicio de nuestra acción de gobierno el reto, nada fácil, de gestionar los cambios que representa la inmigración hoy. Es decir, de convertir en una política de estado el segundo fenómeno social más importante para la sociedad española y para nuestra cultura desde la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral. Lo demostramos en la oposición, ofreciendo ya entonces un pacto de estado al gobierno, y lo hemos demostrado desde el gobierno vinculando esta política al mercado laboral como el marco natural y más eficaz de integración real de los inmigrantes en vez de mirar hacia otro lado, y movilizando recursos públicos por primera vez en la historia para esta política con el objetivo facilitar la socialización de la población inmigrante en nuestro país.
También planteamos que era urgente una política común europea en materia de inmigración que ha ido configurándose contando siempre con el impulso de la política española en este sentido. Y esta misma semana el Parlamento Europeo ha aprobado una Directiva, a iniciativa de España entre otros, que será un buen instrumento para combatir la inmigración ilegal en toda la Unión Europea. Una directiva que impone penas similares en todos los Estados miembros para los empleadores que ofrezcan trabajo a inmigrantes que residen de manera ilegal en el país y cuyas sanciones ya se aplican en nuestro país (con multas entre 6.000 y 60.000€).
Porque en un momento en el que la peor consecuencia de esta crisis en toda Europa es el desempleo debemos ser conscientes de la realidad e impedir los abusos que se producen en las zonas sombrías de nuestro propio sistema, dando lugar a situaciones de explotación intolerables en nuestro sistema de valores y que al mismo tiempo pueden convertirse en un peligroso caldo de cultivo para la xenofobia como las movilizaciones que han sido noticia estos días en Gran Bretaña.
Pero de Gran Bretaña, en concreto del cine de Ken Loach, nos llega también un retrato tan crudo como certero de las condiciones en las que trabajan los extranjeros irregulares que son explotados al cobijo de las zonas sombrías de nuestro sistema. Os recomiendo, si no la habéis visto, su película “En un mundo libre” para ver el rostro de la precariedad y la clandestinidad en la que trabajan miles de personas en Europa.
Hoy al menos sabemos que los explotadores lo tendrán más complicado, o que pagarán por ello si infringen los derechos de los trabajadores, también de los más vulnerables, los inmigrantes.
No se puede vivir sin las emociones que nos regala el cine
Ayer tuve la oportunidad de vivir en directo la noche más mágica del cine español. La noche en la que la Academia del Cine premia el esfuerzo de esa industria de sueños que es el cine. Muchas veces me he reunido con amigos y amigas en casa para ver juntos la Gala de los Goya. El cine, como decía ayer Carmen Machi al despedirse, es uno de los mayores placeres de la vida y siempre que puedo disfruto del buen cine, a ser posible de cine español.
Pero también es una industria cada vez más importante en nuestro país, que necesita de nuestro apoyo. Desde el ámbito institucional (gobiernos de todas las administraciones, televisiones, patrocinadores, etc..), por supuesto, pero también como espectadores de cine. En momentos difíciles como los actuales todas las industrias merecen nuestro apoyo, y la del cine también. La puesta en escena de los estrenos, de los premios y de las premiere no nos debe hacer olvidar que detrás de un proyecto de cine hay cientos de personas que viven y trabajan en esta industria. Profesionales que necesitan también nuestro apoyo y nuestro compromiso.
Profesionales que, como recordaba ayer la propia Presidenta de la Academia, están demasiado acostumbrados a superar distintas crisis del sector, en diferentes momentos de nuestra historia, pero cuyo empeño por hacer realidad sus sueños, trabajar por y para el cine, acaba haciéndonos felices a los demás. Me sumo al llamamiento que hacía en su discurso porque también soy de las que creo que hay “pelear para no perder la fe en el futuro. Porque no se puede vivir sólo de fe, pero sin fe difícilmente se puede vivir la vida”. Sobre todo no se puede vivir sin las emociones que siempre nos regala el cine. Por eso, sobre todo, debemos apoyar al cine español.
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